Este mes de marzo mi hija Zoe cumplirá ocho años. Le haremos una pequeña fiesta con sus mejores amigas en nuestra casa en la isla. Sus mejores amigas son una niña española, una mexicana y una venezolana. Luego le haremos otra fiesta en las montañas nevadas de Colorado. Este año no iremos a Lima a festejar su cumpleaños.

Zoe vino al mundo en circunstancias más o menos complejas. Me había enamorado de su madre en Lima, nada más conocerla un domingo por la noche, en los estudios del canal de televisión donde hacía un programa, “El Francotirador”, que me obligaba a viajar a esa ciudad todos los fines de semana. Me había mudado de Miami a Bogotá. Desde Bogotá hacía un programa de lunes a viernes, que se veía en toda América. Los sábados de madrugada volaba a Lima. Los domingos hacía el programa en Lima. Enseguida corría al aeropuerto y tomaba el vuelo de regreso a Bogotá. Así eran mis días hace nueve años, en febrero de 2010.

A mediados de 2010 cometí un serio error de cálculo. Expiró mi contrato con el canal periodístico colombiano. Me pagaban muy bien por el programa de lunes a viernes. Me ofrecieron renovarlo por dos años. El programa era un éxito. Pero yo estaba cansado de viajar a Lima todos los fines de semana para hacer el programa los domingos, ver a mis hijas adolescentes y reunirme con Silvia, mi amante. Llevaba años, muchos años, viajando todas las semanas a Lima, desde Miami, desde Buenos Aires, desde Bogotá. Estaba harto de viajar, enfermo de tanto viajar.

Mi primera esposa se había mudado de regreso a Lima, con nuestras dos hijas, dejándome solo en Miami, allá por 1997, año en que nos divorciamos. Le rogué que se quedase en Miami con las niñas, para que no se alejaran tanto de mí. No pude convencerla. Regresó a Lima, a la casa de su madre. Desde entonces, tuve que ir a Lima cada dos o tres semanas, todos los meses, sin falta, a ver a mis hijas. Y luego el programa de los domingos en Lima me obligó a ir no ya cada dos o tres semanas, sino todos los fines de semana. Es decir que llevaba muchos años viajando a Lima con una frecuencia excesiva, que minaba mi salud y embrollaba mi vida. Por eso decidí no renovar con el canal colombiano y mudarme del todo a Lima, a vivir en esa ciudad a tiempo completo. Pensé: quiero pasar un año entero sin tomar un avión, y la mejor manera de hacerlo es instalándome en Lima, pues allí están mis hijas, mi amante y mi programa los domingos: en consecuencia, me mudé a esa ciudad a mediados de 2010, en julio, en pleno mundial de fútbol. Mi plan era simple: pasar un año sin tomar un solo avión, estar cerca de mis hijas, que asistían al colegio en Lima, y hacer el programa los domingos en vivo.

El dueño del canal colombiano me ofreció más dinero para quedarme en Bogotá de lunes a viernes. Decliné su propuesta. El dueño del canal peruano me propuso que, como estaría en Lima todo el tiempo, hiciera el programa no solo los domingos, sino también de lunes a viernes. Acepté. “El Francotirador” se vería ahora seis veces por semana.

Un mes después, en agosto, Silvia me dijo que estaba embarazada. Su madre y mi madre se contentaron muchísimo. Yo estaba en la gloria, en éxtasis. Se lo dije a mi ex esposa. Comprensiblemente, no celebró la noticia.

Dos meses después, en octubre, el dueño del canal peruano, a pesar de que teníamos unos ratings muy buenos, me despidió. Se portó como un patán y un mastuerzo. No me permitió despedirme del público. Me sacó del aire de un día para otro. Lo hizo por la peor de las razones: porque un puñado de políticos poderosos (el presidente de turno, los dos candidatos presidenciales favoritos en las encuestas, una candidata desangelada, tantas veces derrotada) le exigieron que me guillotinase. El presidente, el jefe de la mafia, no toleraba mis críticas. Los candidatos presidenciales punteros en las encuestas (un ex presidente ladrón, un alcalde ladronzuelo) sabían que les daría dura batalla en las elecciones a celebrarse el siguiente año. La candidata derrotada, que nació para perder, se hizo la doncella desflorada y me culpó de su fracaso, uno más. Años después, pactaría con el jefe de la mafia y sería su patética vicepresidenta, una debacle más en su carrera. Así las cosas, el dueño del canal me despidió no porque mi programa fuese un fracaso, sino porque tenía demasiado éxito, tanto éxito y poder que sus amigotes, los políticos mafiosos, ladrones, me temían y le pedían que me decapitase. Y el dueño del canal, otro zafio conspirador de toda la vida, que a menudo usó ese canal para sus agendas mercantilistas subalternas, apoyando dictadores golpistas y candidatos ebriosos que negaban a sus hijas, me despidió.

En ese momento, mi novia embarazada, yo despedido, me arrepentí de no haber renovado con el canal colombiano. El dueño de ese canal me propuso que reanudase el programa. Pero eso implicaba mudarme de nuevo a Bogotá, convencer a Silvia de mudarse a Bogotá, que nuestra hija naciera en Bogotá.

De pronto, confirmando que soy un hombre con suerte y, como los gatos, caigo parado, un canal de Miami, donde había presentado un programa todas las noches, durante tres años, con bastante éxito, me propuso volver. La oferta era espectacular, aun mejor que la colombiana. Le pregunté a Silvia si quería que nuestra bebé naciera en Lima o en Miami. Me dijo que prefería quedarse en Lima. Le dije que yo no podía quedarme en Lima, derrotado, sin trabajo: era una cuestión de honor proseguir mi carrera de tantos años en televisión y no permitir que el grotesco empresario peruano y sus amigotes ladrones de la política me la manchasen de esa manera ruin. Silvia me entendió y apoyó sin reservas.

Un mes después, en noviembre de 2010, comencé el programa en Miami, todas las noches, a las diez, en vivo. Ahora, 2019, seguimos saliendo todas las noches, a las nueve, en vivo. La otra noche me dieron las planillas de ratings de febrero, mes que acaba de concluir. Los dueños y gerentes del canal estaban eufóricos. Como nunca en la historia del canal, el programa “Bayly” consiguió una proeza: ganarle a Telemundo y Univisión en todas las categorías de espectadores masculinos, en todas, tanto jóvenes (“Bayly” 3.4 vs 3.3 de Telemundo y 2.1 de Univisión), como no tan jóvenes (“Bayly” 4.2 vs 3.5 de Telemundo y 2.3 de Univisión), como edad madura (“Bayly” 6.8 vs 4.3 de Telemundo y 2.9 de Univisión)y hasta tercera edad (“Bayly” 12.0 vs 5.5 de Telemundo y 2.3 de Univisión); y en los ratings generales, hombres y mujeres de todas las edades, quedar segundos, después de Telemundo, ganándole a Univisión (Telemundo 7.5; “Bayly” 4.7; Univisión 4.6). Los números confirman que regresar a la televisión de Miami en noviembre de 2010, y no irme a Bogotá, fue un gran acierto. Aquí me quedo, mientras me sonría la buena fortuna.

Lo que me lleva de regreso a Zoe y los ocho años que cumplirá este mes de marzo. Fue una gran decisión que naciera en Miami, y no en Lima o Bogotá. Tiene, como sus hermanas mayores, que nacieron en Washington y en Miami, los dos pasaportes. Le gusta ir a Lima una vez al año, a ver a sus primos, pero ciertamente prefiere vivir en Miami, en esta isla que es ya su casa. Habla inglés con una fluidez, una musicalidad y una riqueza de palabras que me dejan admirado. Por supuesto, habla español perfectamente. Con sus amigas habla siempre en inglés. Con nosotros, salta de una lengua a otra con total naturalidad. Es, por cierto, muy habladora, a quién habrá salido. Es capaz de hablar una hora, dos horas, sin parar. Tiende al humor. Es una comediante natural. Es una youtuber sin canal de Youtube por el momento. Ve a muchas youtubers, todas en inglés, y aprende de ellas. Cuando viajamos, habla y habla con una pasión, una inventiva humorística y un poder retórico que me impresionan tanto. Si estoy manejando, y Silvia va guiándome, es Zoe quien toma la palabra y no hay manera de acallarla, comienza con sus chiflados monólogos humorísticos y es un deleite, una gracia sin igual. Ha nacido para hablar, hacer bromas, reírse de todo. Es una humorista en toda la línea.

El momento más feliz del día ocurre cuando regreso de correr al final de la tarde. De inmediato, mi hija entra al baño conmigo y, mientras me afeito y me ducho, ella me habla y me habla, siempre en inglés, aunque a veces roza apenas el español. Me habla del colegio, de sus amigos, de los chicos que le gustan, los temas que le inquietan, los asuntos que capturan su curiosidad intelectual. Es fascinante escucharla. Yo solo asiento, la acompaño, la sigo en su apasionado soliloquio. Ella necesita saber que la escucho, que la amo, que me río con sus bromas. No necesita conocer mi opinión, lo que necesita saber es que tengo la paciencia y el amor para escucharla, sin mandarla a callar egoístamente, sin decirle por favor, hijita, sal del baño y déjame tranquilo. Luego, mientras me visto, ella baila o hace contorsiones de gimnasia, y yo la sigo celebrando con una mirada risueña. Todo en ella me asombra, me alucina, me maravilla. Es flaca, amorosa, lista, curiosa, buena, buenísima, de gran corazón. A veces me pregunta cosas de política. No ve mi programa, a esa hora duerme, pero aun si estuviera despierta, tampoco lo vería, ella tiene intereses mejores, superiores. De hecho, cuando vuelve del colegio, siempre tiene una actividad, cuando no dos: karate, piano, baile, actuación y un largo etcétera.

Mis enemigos dijeron que mi amor por Silvia no duraría. Dijeron que yo era un mal padre, que no quería a mis hijas mayores, que las había humillado al enamorarme de Silvia. Dijeron que moriría pronto de una sobredosis. Dijeron que mi carrera de televisión estaba terminada, que era un payaso, un bufón, un sicario, un mercenario. Dijeron que Zoe tenía mala suerte de ser mi hija.

Por lo visto, estaban equivocados. Estos años con Silvia, ya diez como amantes, he sido feliz, incalculablemente feliz, obscenamente feliz. A mis hijas mayores las adoro, les pagué las universidades incluso cuando no querían verme, y ellas lo saben. A mi ex esposa prefiero no verla, me trae malos recuerdos, es mejor que se reúna con mi hermano, que supo consolarla de sus desdichas amorosas y decorarle sus jardines cuando ella regresó a Lima. Estos ocho años ejerciendo la paternidad sosegada, despojada de grandes conflictos existenciales, con la bella Zoe, han sido, a no dudarlo, los mejores de mi vida. No alcanzarían las palabras para agradecerle a Silvia por haberme hecho padre, por haber dado vida a Zoe. Mi destino hubiera sido incompleto si no hubiese conocido a Zoe Bayly Núñez del Arco. Zoe, yo nací para conocer la dicha de ser tu padre. Que los dioses te protejan y acompañen. Yo estaré siempre a tu lado, riéndome contigo.

32 pensamientos acerca de “No pudieron con nosotros

  1. David Cohen

    Jaime, en esta instancia de tu vida totalmente resuelta, me pregunto: tan orgullosas pueden ser tus hijas que no desean estar con su padre, a pesar del tiempo transcurrido desde el bochornoso momento vivido en el departamento de Lima? Sigue amando a tus hijas y La Paz a tu vida continuará presente.

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  2. Giuliana wiese

    Jaime. Llevo 1 semana leyendo tus artículos. En realidad me Impresionas cada vez más. Había escuchado mucho de ti. Y siempre quise leer lo que escribes hasta que hace unos días busqué y encontré esta página. Desde ahí la tengo como icono en mi pantalla principal y cada noche que llego a cama leo uno de tus artículos.
    Gracias.

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  3. Carolina

    Este articulo me ha hecho llorar literal, me parece unas palabras demasiados bellas, y me conmueve muchísimo leerlas, casualmente hoy estuve leyendo todos tus artículos, pero este en especial me llego mucho, ya que yo crecí sin conocer a mi padre y tengo 21 años de saber nada de él y creci sin ese afecto paterno, al leer estas bellas palabras me hizo ser feliz, aunque no seas mi papa de alguna u otra forma ha llenado un poco ese vacío.

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  4. Elizabeth

    Cuando veía el Francotirador era muy chica pero me encantaba, siempre me quedé con las ganas de que volvieras pero ahora entiendo porqué te fuiste y yo tampoco volvería si me tratarán así, en fin me alegra saber que te va muy bien en Miami y empezaré a verte por Youtube

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  5. Piedad

    Que bien, que gusto me da leerte con tanta pasión por esa hermosa hija, y por tu amor tan inmenso por Silvia, da gusto que te amen los hijos de ese modo, Jaime que la vida te sonría siempre, que seas muy feliz tanto y más. Me encanta seguirte! Me encanta tu audacia con esos invitados, que presumen de tantas tonterías!
    Bien hecho!

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  6. Luis Fernando

    Muy buena la columna señor Bayly <3, La verdad es que buscaba una manera de hacerle llegar un mensaje de agradecimiento infinito por todo su apoyo y dedicación al tema venezolano, en especial al programa de ayer 06/03/2019 ya que soy un joven de 21 años de edad y venezolano, que aun vivo aquí y me dio mucha impotencia como respondía el entrevistado indigno de esta noche (actualmente escribo esto a las 2am Día Jueves), pero me llenó de mucha alegría y entusiasmo la manera en la que defendiste la opinión que hubieran dado miles de venezolanos me sentí muy identificado y feliz al ver que no mostraste piedad; jajajaja, eres el mejor, eres grande Sr.Bayly no me sorprende que la vida le haya sonreído y le siga sonriendo, y como dijo en esta columna "confirmando que soy un hombre con suerte y, como los gatos, caigo parado" dudo que sea suerte, jajajaja yo lo llamaría karma ("el que obra bien le va bien"-dicho venezolano). Un saludo y un fuerte abrazo desde (Catia, Caracas, Venezuela). SALUDAME EL LUNES EN TU PROGRAMA POR FAVOR <3

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  7. FELIX FERNANDEZ VEGAS

    Estimado Bayly: su felicidad y las consecuentes crónicas pijas de su vida ideal en Miami me defraudan, porque parece el diario de la América afable bajo el mandato de Trump; y sin acritud , pero sí con ánimo de faltar, le envía la presente un español de Salamanca, de la que decía el maestro Cervantes que enhechiza la voluntad de volver a los que de la apacibilidad de su vivienda han gozado

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  8. Teresa

    Jaime ! Leí la novela de Silvia . Es una hermosa historia de q como se conocieron en el pasillo del canal 2 . Me siento emocionada de todo lo q cuenta Silvia . Es el amor q todo lo puede , ahora a ya pasaron 10 años q conoces a Silvia puedo saber q eras para ella.Bendiciones a Zoé.

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  9. Yanet

    Bayly me encantan tus columnas, esta en particular la forma q describes la relación con tu hija mas pequeña, como estás disfrutando tu paternidad de una manera más sosegada , te cuento q estuve este fin de semana en el seminario de Alejandro Cardona donde me dieron tu novela El Niño terrible y la escritora maldita , nos dijeron q era un regalo de tu parte , muchas gracias , ya lo estoy leyendo, me desalentó un poco el seminario ya q nunca me dijeron había q ir a un segundo y pagar una suma q para mi es considerable soy una madre soltera q tengo q pagar todo sola , así q no podré ir al otro , de todos modos gracias porq aunque no lo creas me alegra todas las noches verte,

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  10. Angie

    Cada vez que hablas de tu hija Zoe me la imagino y siento que la conozco, como si fuera una sobrina mía, muchas bendiciones para tu pequeña. Feliz cumpleaños Zoe.

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  11. Marita

    Cuando realizas este tipo de columnas no puedo evitar imaginar tu sonrisa al lado de tu esposa e hija y sin conocerte me alegra tu felicidad. Felicidades para la bellísima Zoe y para Silvia quien ha demostrado todos estos años a tu lado su sabiduría y amor.

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  12. Jose Ignacio Flores

    Encantador y admirable tu recorrido al camino de el éxito, especialmente por el mayor de ellos que es tu hija, felicitaciones por los ratings, soy yo uno mas quien te sigue dia a dia por YouTube, gracias por tanto con Venezuela, soy Venezolano y estoy por ahora viviendo en tu lima Peru, un abrazo aaaa y Maduro Coño e tu madre….

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  13. Jannet Sánchez

    Siempre me encanta leerte, hoy con el tema de tu niña, lo haces de tal forma que vuela mi imaginación, la describiste tan bien que me parece conocerla sin haberla visto nunca, Zoe es encantadora; continúa disfrutando su infancia, porque luego se acaba esta etapa.

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  14. Sandra

    Entiendo todo lo que sientes por tu hija, yo no tengo mucho dinero pero si un trabajo que me agrada y cada gesto, palabra y anécdota de mi hijo me hace sentir que ese era mi destino, ser su madre y quererlo y levantarme a diario para trabajar, vivir para él, aún no creo que sea mío, no le entra en la piel tanta alegría por ser su madre y esta en mis pensamientos cuando estoy trabajando y me incita a ser mejor cada día, mucha suerte y espero que todo te siga iendo bien y seguir leyendo tus líneas, por un largo rato.

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  15. Gines Flowers

    Encantador como siempre!!!!!
    Comparto tu emocion por el rating, me creo parte de esa estadistica que te sigue fielmente. Te admiro.
    Zoe, hermoza, jojo de tigress sale rayadito, jjjjj.
    Dios la bendiga siempre y a nosotros nos de vida para tambien, en un futuro set parte de la audiencia. Bueeeeeno ya serà algo magistral, in programa tipo la NASA, pero le cogeremos el hilo.
    Te quiero niño grande ❣

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  16. Humberto

    En mis estados de WhatsApp pongo fragmentos de tu programa, me permito la locura de creer que con ese insignificante gesto ayudo a difundir tu programa, al menos entre mis contactos. No sé cómo no lo pude conocer antes, todo latino debería verlo!
    Lo curioso es que me he vuelto tu seguidor, no gracias a buenas circunstancias… Soy de Nicaragua… Que anhela ser libre como Venezuela!

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  17. Denia Izquierdo

    Feliz por Los ratings, muy merecidos por cierto, me cuento entre esos porcentajes pues no nos perdemos tu programa noche a noche, y te hemos seguido desde todos Los paises desde Los que has transmitido desde el comienzo de tu carrera. Felicitaciones y seguimos en contacto! Saludos.

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