El inefable Barclays, periodista de televisión, escritor en franca decadencia, podría quedarse en casa, no ir a trabajar y no salir todas las noches en su programa de televisión. Otros periodistas del canal donde trabaja, asustados por el insidioso avance de la plaga, han dejado de ir a trabajar y se han atrincherado en sus casas. Sin embargo, Barclays, a riesgo de contagiarse, elige trabajar. ¿Por qué elige trabajar? ¿Porque necesita el dinero que le paga el canal? ¿Porque considera que su trabajo es esencial a la comunidad, un servicio informativo del que los espectadores no deberían prescindir? No exactamente. Barclays tiene la inmensa fortuna de no necesitar ese dinero. Podría vivir sin trabajar el resto de su vida. Además, considera que su programa de televisión, al que egocéntricamente ha denominado “Barclays”, usurpando el apellido familiar, a despecho de sus hermanos, es total y completamente no esencial, irrelevante, prescindible, una hora de cháchara sobrevaluada. Yo no vería mi programa, piensa. Entonces, ¿por qué elige salir a trabajar cada tarde, cuando podría no hacerlo? Porque necesita trabajar para sentirse libre y no enloquecer, necesita salir de casa para sentirse libre y no enloquecer. Aunque considera que su trabajo es inútil, Barclays paradójicamente se siente útil haciéndolo. Aunque sabe que lo que dice en televisión carece de valor, decirlo a gritos, apasionadamente, como si fuera el fin del mundo, y vaya que ahora lo parece, le hace bien, le fortalece el ánimo y hasta le robustece la salud.

Sin embargo, los dueños del canal y sus gerentes, que consienten a Barclays y lo llenan de mimos porque hace el programa con más espectadores y auspiciadores de la estación, le han pedido, y luego exigido, y enseguida ordenado, que deje de recibir público en el estudio. Aquella decisión, la de cerrar las puertas del canal al público que cada noche acudía en peregrinación para aplaudir a Barclays y a veces hasta adorarlo con unción religiosa, fue objeto de una viva y acalorada polémica entre Barclays y sus jefes. Ellos decían que, si el público continuaba asistiendo cada noche a ver el programa en vivo, corría el riesgo de contagiarse de la plaga. También alegaban que, si Barclays recibía a la audiencia, y se tomaba fotos con sus visitantes, y los abrazaba y besaba, corría el riesgo de infectarse de la plaga. Barclays afirmó, para sorpresa de sus jefes, que estaba dispuesto a correr esos riesgos. También dijo que su programa había sido siempre un foco de infección, de contaminación: mi programa, dijo, de pronto sintiéndose vivo, importante, aspira a esparcir viralmente las ideas de la libertad y a infectar y colonizar a las mentes antiliberales. Argumentó: no es mi papel el de cuidar la salud de cada uno de mis espectadores, ellos saben cuidar su salud mejor de lo que yo pudiera cuidársela, dejemos que cada uno elija libremente si desea venir al programa, dejemos que cada uno escoja libremente los riesgos sanitarios que desea correr, dejemos que cada persona haga su cálculo de costo versus beneficio y decida por sí misma. Así como yo elijo salir de casa y venir al canal, a riesgo de contraer la plaga, dejemos que los espectadores decidan libremente si quieren o no venir al estudio. Los dueños y sus gerentes prevalecieron. El canal cerró sus puertas al público. Barclays comprendió que la decisión había sido tomada para protegerlo. Pero lo entristeció quedarse a solas. Voy a extrañar los aplausos y las risas del público, pensó.

La esposa de Barclays, preocupada por su salud, le pidió, y luego le exigió, y enseguida le ordenó, que se alejara de la maquilladora del canal, que dejara de maquillarse con ella, antes de salir en el programa. La maquilladora del canal atiende a mucha gente, dijo la esposa de Barclays, y no se pone mascarilla, añadió, y cuando te maquilla está demasiado cerca de tu boca y tu nariz, observó. Además, dijo, su hija es enfermera, y a la pobre chica, por lo que me has contado, no le dan una mascarilla en el hospital, y podría estar infectada, y si está infectada va a contagiar a su madre, y ella, tu maquilladora, te va a pasar la enfermedad. Barclays comprendió que no debía discutir con su esposa. Se rindió felizmente: siempre había pensado que el amor era una rendición gozosa, una capitulación no exenta de dicha. Ahora, todas las tardes, antes de salir al canal, Barclays dejaba que su esposa lo maquillase. Era un momento de sumo placer. No duraba más de diez o quince minutos. Barclays cerraba los ojos y su esposa le aplicaba cremas y polvos con una delicadeza, una minuciosidad y una paciencia que, a los ojos de él, solo podían expresar amor, puro amor, deseos de protegerlo de la plaga y, al mismo tiempo, embellecerlo todo lo posible. Barclays no extrañó a la maquilladora del canal. Disfrutó tanto de que su esposa le pintase el rostro y suavizase sus rasgos viriles y respirase tan cerca de él, que celebró su buena fortuna, la de estar casado con una mujer a la que amaba y deseaba profundamente, y pensó que, cuando pasase la plaga, le pediría a su esposa que siguiera maquillándolo, solo para olerla tan de cerca y sentir sus esponjas y pinceles, sus brochas y cepillos, acariciándole el rostro.

Desde que salía de su casa al final de la tarde y manejaba por unas autopistas ahora despobladas, escuchando una estación de radio argentina, hasta que regresaba hacia la medianoche, Barclays solo tenía contacto con seis contadas personas, no más: su editor, con quien pasaba una hora en el cuarto de edición, a dos metros uno del otro, sin ponerse mascarillas ni guantes; su productor, con quien repasaba los temas del programa y quien lo mantenía informado de las últimas alertas o primicias; los tres camarógrafos, todos ellos sus amigos, quienes se mantenían a prudente distancia unos de otros, respetando los seis pies como mínimo entre uno y otro; y la jefa de piso, que le ponía el micrófono, a quien rogó que no se lo pusiera más y lo dejara sobre la mesa, ya encendido, y entonces él se lo colocaba, evitando la excesiva cercanía a ella, que no parecía conveniente sobre todo para ella, una señora mayor, en sus cincuentas, porque él, Barclays, el inefable Barclays, un irresponsable, un suicida, un libertario hasta las últimas consecuencias, no tenía miedo de contagiarse de la plaga, y a veces hasta deseaba infectarse cual kamikaze para vivir la experiencia literaria y luego contarla, y le parecía (y así lo decía en público) que ningún burócrata debía atropellar sus libertades para, en teoría, cuidarle la salud o prolongarle la vida: deje que yo me la cuide solo, señor burócrata, pensaba Barclays, o que yo me la descuide solo, y que yo asuma las consecuencias de los riesgos que libre y voluntariamente elijo correr (y si otras personas desean salir a la calle, corriendo el riesgo de infectarse de la plaga, deje que ellas usen o ejerciten su libertad y dispongan de su cuerpo, aun si deciden exponerse a un riesgo alto que pudiera dañar su salud y hasta interrumpir su vida: ¿qué es la libertad, si no la escogencia de los riesgos que uno desea correr en la vida, incluyendo el de morir?).

Así las cosas, el programa, que antes congregaba a decenas de personas que se reunían para celebrar los dichos de Barclays y especialmente para celebrar la libertad del individuo frente al Estado, ahora se había convertido en una reunión casi clandestina, una tribuna despoblada, fantasmagórica, un aquelarre de zombis, muertos en vida: el editor, el productor, los tres camarógrafos, la jefa de piso y Barclays estaban vivos, respiraban, hablaban, pero el temor de contagiarse, el recelo o la desconfianza de unos respecto de otros, la distancia que preservaban entre sí, el modo en que cada uno trataba al otro como si fuera infectado o sospechoso o enemigo agazapado, había extinguido una zona de humanidad que antes los unía y los había rebajado a la penosa condición de individuos aterrados de morirse, paralizados por el pavor de contagiarse y morirse.

Yo no tengo miedo de morir, pensaba Barclays. He pasado media vida tratando de interrumpir mi existencia, cavilaba. Es una cosa insólita e improbable que, muy a mi pesar, siga respirando, aunque ya con cierta dificultad, porque tantos aviones y tantas drogas legales e ilegales han minado mis defensas y me han dificultado el duro oficio de vivir, de respirar, de seguir respirando. Si la plaga penetra en mi boca o mi nariz, no será la primera vez que algo malo, tóxico, venenoso, potencialmente letal, penetre en mi boca y mi nariz, pensaba: estoy habituado a ello, a dar un uso autodestructivo a mis orificios, de manera que no tengo miedo de que la plaga colonice mis orificios, se aloje en mi lengua, en mis cavidades nasales, infecte a mis células, secuestre mi metabolismo, monte un campamento de células crecientemente infectadas, corrompidas, descienda por mis tubos bronquiales y, una vez en mis pulmones, levante y agite su bandera, la negra bandera de la muerte, y me mate, si acaso, de neumonía, o de otra cosa. Si he de enfermarme, me enfermaré una vez más, porque ya elegir ser un escritor es vivir con una enfermedad crónica, incurable. Si he de morir por culpa de la plaga, moriré. Pero que ningún burócrata, por bien intencionado que sea, me despoje de mis libertades, secuestre mis libertades, me encierre en mi casa como si fuera un rehén o un prisionero, y me diga qué riesgos debo correr y qué riesgos no debo correr. Es mi cuerpo, mi boca, mi nariz, mis bronquios, mis pulmones; es mi vida, mi estragado organismo, mi incierto futuro; es mi libertad, la libertad de gobernar mi cuerpo prudente y juiciosamente, o imprudentemente, temerariamente, viciosamente. Mi cuerpo, piensa Barclays, no le pertenece al presidente de la nación ni al ministro de salud ni al jefe de la policía: es mío, solo mío, y yo decido cómo me cuido y cómo me descuido, y yo decido cómo quiero vivir y cómo quiero morir. Si ellos, los burócratas, los poderosos, tienen miedo de enfermarse, que se replieguen en sus infectas madrigueras y no salgan más, buen favor que nos harían. Pero yo no tengo miedo de enfermarme ni de morir, piensa Barclays. Yo elijo salir a la calle, elijo trabajar, elijo ponerme en riesgo, elijo ser libre. No quiero ser un muerto en vida. Quiero vivir plenamente, al borde del abismo, y morir plenamente, cayendo por el abismo. Déjenme elegir mi abismo particular y a cuántos pasos quiero estar del abismo.

44 pensamientos acerca de “La negra bandera de la muerte en mis pulmones

  1. Luis J. Martínez J.

    Es admirable la Pasión que le pones a tu trabajo. Se ve que amas lo que haces, por lo que estoy seguro que no representa un trabajo sino una diversión, en el buen sentido de la palabra. Ojalá, todas las personas disfrutaran cuando desempeñan su oficio, como tú lo disfrutas. Sin embargo, tengo una crítica constructiva, en la cual debes detenerte a pensar: El tiempo compartido con tu familia, ¿es suficiente?, ¿no sería bueno que pases más tiempo de calidad con tu hija y con tu esposa? Piensa en eso, no sea que después, cuando el tiempo haya pasado, tú quieras regresarlo…yo ya lo intenté, y no se devuelve. Y lo peor, no es descubrir eso… sino la tristeza que se siente.

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  2. Pedro Omar Gonzalez

    Los pueblos que no mueren por su libertad , son esclavos toda la vida 2020 se decide el destino de USA y el Planeta. El acuerdo economico que firmaron los chinos , en letra chiquita , dice que el planeta lo dominaran con los virus y las pandemias.

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  3. carlos aznaran

    egoista te contradices en tus opiniones dice ser libertario si embargo quieres prevalecer tus opiniones hay que tener un poquito de respeto a los demas.

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  4. Paola Jaramillo

    Me encanta su programa y sus columnas , quería dejarle una pequeña inquietud, me gustaría que viera las entrevistas en you tube hechas Por la revista semana al científico Colombiano Manuel Elkin Patarroyo en los últimos días , creo que es importante su contenido. Gracias.

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  5. Luis Delgado

    Jaime la verdadera Pandemia es el miedo que contagia a su paso sin siquiera tocarte, a travez de la internet este panico se ha metido en cada casa, en cada familia, en cada mente. Somos muy pocos los que aceptamos que los virus son parte de nuestra vida diaria y hay que enfrentarlos sin temor y vencerlos como lo han hecho nuestros ancestros. Habria que preguntarse quien se beneficia con este terror generalizado?, seran las mafias farmaceuticas, seran los Gobiernos que no pueden explicar sus tremendas deudas?. El collapso economico que se viene sera sin duda peor que el corona virus y sera muy tarde para lamentarse.
    Felicito tu mente libertariay el valor que demuestras al ir abiertamente contra la corriente.

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  6. Chiptune FM

    ¡Ese Jaime querido!
    En cuanto a mi punto de vista personal, esta situación si bien entiendo que tiene sentido por cuestiones sanitarias, pero existimos gente que no eligió estarse en la casa sin hacer nada. Yo en lo personal me estreso y siento que me enferma leer y escuchar todos los santos días y a toda hora sobre el coronavirus, pero, justamente, por respeto a la vida del prójimo es que después de todo estoy constantemente en casa desde la semana pasada, haciendo cualquier otra cosa de las que me gustan. Tal vez, por no correr roesgos de salud Silvia y Zoe (que yo estoy seguro de que las amás a tu manera) podrías para no enloquecer, por decirlo así, escribir y escribir como en aquellos tiempos en que no querías salir de donde vivías y solo querías escribir, según contabas en ciertas novelas. Tal vez esta situación sea propicia para aprovechar a escribir todo lo que en día normales por cuestiones de tiempo o de ganas tal vez no escribiríamos… Cosa que me digo a mí mismo pero al final estoy más tiempo leyendo que escribiendo. A todo esto, conociéndote por haber leído casi todas tus novelas y cada columna, tal vez sea ficción y una manera de revelarte contra el coronavirus, cosa que hago yo incluso, siendo la realidad que estoy en casa no por miedo, miedo es lo que menos tengo (yo encantado de morir) pero sí para no enfermar a otros que no tienen la misma forma oscura de ver la vida que yo… Saludos y dale para adelante!

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  7. Wilmer valentin Morales

    Jaime bayly soy un admirador de tus bellas y armoniosas palabras , cada vez que escribes o hablas , son melodías excitantes para mí
    But , suena muy egoísta la negra bandera de la muerte en mis pulmones » soy alguien que te estima aunque no he tenido el gusto de conocerte , haci como yo hay muchos , también está tu familia
    Te quiero mandar un fuerte abrazo y mucho cariños para ti saludos .

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  8. Lidia Pancorvo

    La verdad que cada pequeña historia que publicas es una Alegria para mi, estaba conversando con mi hijo acerca de como instalar una app para poder leer en español y no olvidar mi idiomatic, entonces te descubrí en Facebook!, que emoción!, pero lamento decir que hoy tu pequeño cuento me decepciono, al escribir tienes la responsabilidad de educar y no lo estas haciendo, tienes una familia a tu cargo, esposa , hijas, de que dependen de ti , no solo economicamente si no emocionalmente, hablaste del AMOR, y qué es el AMOR para ti ?, esa forma egoista de expresar tus sentimiento sin pensar en los demás, Tú que tienes el DON de poder llegar a los demás y ser un ejemplo, sin querer o queriendo!, no , TE ME CAISTE, antes de todo si sientes amor por tu familia, PIENSA , piensa en esa niña a quien creo yo , al menos tengo la esperanza que quieres mucho, piensa en tu esposa que se preocupa por ti!,reevaluate tus pensamientos y trata de enmendarte o quieres que tu familia se infecte y al final sean ellos los que sufran esa desgracia y seas TÚ el causante de su sufrimiento y no puedas con eso y al final te libres del virus y ni Dios quiera pierdas a los que más amas como ya les ha ocurrido a otras personas !, recapacita, nadie es perfecto!, Dioa te bendiga!

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  9. Cintia

    Soy una de tus asiduas lectoras y esta vez tu egoísmo salió a relucir su mayor esplendor. Eres EGOISTA; a quién le importa que te contagies y mueras antes que termines de escribir tu libro, si eso quieres, a nadie. La preocupación es que contagias a quiénes si desean cuidarse protegerse y vivir, a esas personas vulnerables ancianos, niños, hasta tu propia hija. Deja de ser tan consentido, que no eres un niño. Ahora, un vejete. Espero que la próxima columna sea más justa.

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    1. Miriam

      Pues eso es cierto. Si estás infectado y te topas accidentalmente con una persona que solo quiere comprar comida y llevarla a sus hijos ya lo infectaste a el y a sus hijos. No es por ti, es por los demás.

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  10. Javier

    Paisano muy florido el verbo de “Barclays” pero no queremos que enfermes y sobre todo enfermes a otros .
    Eso que dices es como caminar por las calles de Venezuela con un cartel que diga “que muera Maduro” a este enemigo invisible tambien hay que atacarlo con sabiduria , como nos tienes acostumbrados. Un abrazo.

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  11. Johan Barrera

    Buenos días Jaime déjate de pendejadas y quédate en tu casa sabes que eres un mal necesario para todos los que te seguimos no joda graba el programa desde tu casa y se lo envías a tu gente y ya … No pongas en riesgo tu salud y el de tus seres más queridos . Saludos un venezolano en Lima….

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  12. Jose Gregorio Rodríguez

    Jaime que te pasa, así piensan los terroristas, que de forma egoísta asesinan a otros y se suicidan por sus ideales y bajas pasiones. Tienes que ser racional, es de sabios reconocer a tiempo los errores. Tienes que ser responsable, ya que mucha gente te sigue e influyes negativa o positivamente con tus palabras y textos.
    Después de esto, hay muchas cosas que vivir!
    La vida es difícil pero bella!
    Larga vida para Barclays y para Bayly.

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  13. Jason

    Es un pensamiento egoísta que sería válido si, al elegir contagiarte e incluso morir, no contagiaras ni pusieras en riesgo a nadie en el camino pudiendo incluso acabar con sus vidas. Y más aún existiendo la posibilidad de que tú no mueras pero sí lo hagan las personas a las que -debido a tu egoísmo e irresponsabilidad- contagies.

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  14. Marco

    Muy poético y aparentemente valiente, pero. Tu no eres único en este planeta y el problema es simple: si te contagias, vas a hacerlo a otra cantidad de personas ( incluida tu familia que tanto dices amar) por lo tanto, tu postura es simplona y patética. En este momento, tus ideas individualistas no funcionan.

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  15. Melani

    Jaime es indiscutible tu talento, como haces una obra literaria sobre el virus y la situacion actual, tu autenticidad es unica , siempre tan original y trasmites lo que sientes , que bueno que seas libre , hoy en dia necesitamos gente real asi como tu, saludos desde Perú, te leo todos los domingos antes de dormir.

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  16. Carlos Rueda

    Barclays veo que lo lograste: todos los comentarios acá expuestos demuestran que ya entendimos los motivos para estar en cuarentena: no se trata solamente de cuidar nuestra salud sino de evitar convertirnos en agentes contaminantes multiplicadores de la enfermedad. Se que era tu intención y te saliste con la tuya. Y a propósito, no viajarás al cumpleaños 80 de tu madre, no soportarías ser tan ruin ante lo inevitable si llegaras a abrazarla.

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  17. Nelva

    En increíble como puedes hablar así teniendo a la bb. Tu ya has vivido y tu mujer también. El tema aqui no es qye te jodas tu (que bueno fuera) el tema es que con esto jodes a los demás y más a tu hija que tiene mucho por vivir. Decepción Jaime en verdad. Yo que te admiraba mucho.

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  18. Francisco

    Concuerdo contigo en lo qie es la libertad y nadie debe impedirnos el ser libres, pero con respecto ao qiw vivimos wn estos momentos, hay una gran diferencia. Si tú decides estar libre x las calles como paloma que lleva el viento, pues corres un alto riesgo de contagiarte con el virus y si eso sucede, tu esposa también opina igual que tú y sw contagiaría contigo, tu nena que no tiene poder de elegir, la contagiarías también, podrías vivir con eso???
    No seamos egoístas y dejemos disfrutar la vida a los demás.
    Saludos Jaime, pero wn este caso no coincido con tu forma de ver esta situación, me demuestra lo mucho que tw quieres y lo poco quw te importa exponer a tua seres queridos

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  19. Sofia

    Aparentemente ni tu esposa ni tu hija re importan tanto como nos has venido haciendo creer. Que decepción! Porque no eres un ignorante y como ser pensante tienes que darte cuenta de tu insensatez!

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  20. Magdalena garcia

    Me sorprende tremendamente la irracionalidad conque estás tratando el tema de corona virus, una cosa es que seas irresponsable con tu persona y otra con contagiar esas estupidas ideas libertinas con tu público. Siempre admire tu inteligencia, pero ahora me decepcionas que uses tu medio de comunicación para envenenar a la gente y que sigan una postura incoherente. Sabes muy bien que hay gente débil e ignorante que se deja cohabitar con ideas absurdas y lo que vos estás haciendo es combatiendo lo que los expertos sugieren se sigan para la protección de la población. Que palabras más absurdas decís , la verdad que me has dejado perpleja , nunca espere eso de ti. Tampoco me gusta la forma como atacas al presidente, comete errores, nadie es perfecto, pero se merece respeto. No se si te seguiré viendo, era una de tus fanáticas más asiduas ,pero me has decepcionado tremendamente. Dios dirá !!!!!

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  21. Roxana Rodríguez

    Señor barney, acá el tema es que vivimos en sociedad, si no quiere ser reprimido de su libertad haga lo que más lo hace feliz, pero encerrado en su casa. Suerte !

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  22. pedro

    si Barclays quiere salir esta muy bien, pero una vez que salga no regrese a su casa, mantente afuera y alejado, el problema no es que Barclays muera, es problema es que Barclays infecte a personas cercanas que si quieren vivir.

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  23. Jorge

    Barclays siempre he admirado tu inteligencia, pero como dice mi tocayo líneas arriba, has perdido de vista el hecho de que si te contagias, pasarían aún aprox. dos semanas para que aparezcan síntomas, es decir contagias a tu esposa e hija de hecho… O sea, ¿Por qué ese punto ciego?

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  24. Kelly Geraldine

    El problema no es que mueras tú, el problema querido Jaime es que contagies a alguien más y esa persona muera, y otras más. Y derrepente ni siquiera tu mueras y se expande más el virus, la idea del encierro no es solo para protegerte a ti sino a los demás, cada uno es libre de hacer con su vida lo que mejor le parece, pero es responsable de lo que cause a los demás.

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  25. Lidia Villanueva

    Uno decide sobre su vida si quieres vivir o morir . Pero tu no estas solo en el mundo están los demás nuestras decisiones queramos o no afectan a los demás , hay que ser responsables en lo que hacemos y decimos . por lo demás me gusta como escribes y te admiro por favor cuidate

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  26. Carol Gonzáles Vidal

    Pienso que eres un ser muy egoísta, dejarás a una joven viuda que te quiere mucho, porque no debe ser fácil convivir contigo. Y no verás crecer a tu pequeña, cosa que parece tampoco te importa. Vaya desilusión.

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  27. Carme

    Sr. Bayly, usted, al igual q su Público elijen librenente salir a la calle y asistir a su programa pero el caso es q si ellos o usted se contagian pueden contagiar a unas cuantas personas más q a lo mejor no pueden quedarse en casa confinados. El confinamiento obligatorio tiene un sentido sanitario q nada tiene q ver con conculcat su derecho a circular libremente x donde usted quiera. Se trata d una medida excepcional en tiempos excepcionales. Quédese en casa x responsabilidad, para proteger a los demäs. En Barcelona, desde donde escribo, están muriendo ancuanos y jóvenes cada día. Ustedes estän a tiempo d no cometer el mismo error. ¡Quédense en cada, x favor!

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  28. Flor

    ESTIMADO BARCLAYS ASI ES LA VIDA, PARA VIVIRLA , GOZARLA , SENTIRLA NADIE TIENE QUE ENTRAR EN TUS DOMINIOS Y TU DECIDES SI VIVIR O ENTRAR EN PANICO PENSANDO QUE LA MUERTE TE VA LLEGAR EN CUALQUIER MOMENTO, ESO ES ESTAR YA MUERTO SIN DARTE CUENTA. EL EXTREMO EN LA LIMPIEZA ME DA NAUSEAS AHHHJJJ LOS PULCROS SON AMIGOS DE LAS FOBIAS MAS COMUNES ESAS QUE NO TE DEJAN DORMIR POR OTRO LADO YA VIVISTE PEORES PANDEMIAS QUE LA GENTE SABE Y DISFRUTA CON CADA CHISTE O RISOTADA TUYA ASI LO HAGO YO. EL CIELO ES EL LIMITE ESA FRASE NO RECUERDO QUIEN LA DIJO PERO ALGUNOS YA COMPRAMOS EL CIELO O MAS CERCA A ESTO SERIA NUESTRO MAUSELEO QUE ESPERO SEA CON ONDAS LOCAS PSICODELICAS Y VIBRACIONES SEXUALES JAJAJA.
    TU SIGUE EL RITMO QUE QUIERAS Y SE FELIZ COMO UNA LOMBRIZ DE MAR QUE NO COMAN LAS TRUCHAS SINO TU SIRENA CUAL ADORNADA MUSA DE TU INSPIRACION TE LLENA DE PASION.
    NO ENTREMOS AL MUNDO DEL CLUB DE LOS POETAS CASI MUERTOS SINO AL CLUB DE LOS EXTRATERRESTES BIP BIP BIP.
    fv

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  29. Elena Caro

    Siempre tan maravilloso y único en lo que escribe y sobre todo .siempre dice lo que piensa sin importarle a quien le guste o no, por eso lo admiro ,por no tener tapujos .por ser directo y esa maravillosa forma de escribir que te atrapa desde la primera frase.
    Cuídese mi gran periodista y ser humano, no existe muchos como Ud,es más ,Cuando Ud nació ,se rompió el molde.

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    1. William Ortiz

      Jaime, eres un tipo brillante, deja de decir tonterías y animar a otros a ser irresponsables. El derecho de uno termina cuando empieza el derecho de otros. Hoy este articulo es para el olvido. Suerte y una cosa es ser romántico y otra es no darte cuenta de cuánta gente esta muriendo sin romanticismo.

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  30. Denia Izquierdo

    A veces eres demasiado pesimista y duro contigo mismo. Seriamos nosotros, los que te queremos y te admiramos quienes sufririamos tu ausencia. Ojala que tu proximo articulo sea mas positivo.

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comentarios

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