El venado se detuvo, distraído, a unos cien metros de distancia.

-¡Dispara! -le ordenó James Barclays, cazador de animales, a su hijo Jimmy, de once años.

Jimmy apuntó, vio al venado en la mira telescópica, colocó su dedo en el gatillo, respiró profundamente.

-¡Dispara, carajo! -le dijo su padre-. ¡Se va a escapar!

Jimmy contempló arrobado la delicada belleza del animal, su gracia inofensiva, su aparente bondad. ¿Por qué debía matarlo, si era bello y no amenazaba a nadie? ¿Por qué debía ensañarse con ese ciervo indefenso?

Al ver que su hijo no atinaba a disparar, James Barclays se impacientó y apuntó con su rifle a ese venado sin cuernos, pero entonces Jimmy se apuró en disparar, apuntando deliberadamente a varios metros del ciervo. Falló. Quería fallar. El venado escapó. Jimmy le salvó la vida.

-¡Si serás huevón! -le dijo su padre, ofuscado-. ¡No sabes disparar! ¡Pareces una señorita!

Vestidos en ropa de camuflaje, como si fueran a la guerra, llevaban horas escondidos entre la maleza, esperando a un venado, a un puma. Llevaban días en ese coto de caza, recorriéndolo a lomo de mula, bebiendo agua de la cantimplora, agua y vodka en el caso del señor Barclays. Se montaron a horcajadas en las mulas y se dirigieron a la laguna. Allí se dieron un chapuzón en calzoncillos y luego el señor Barclays sacó una escopeta y empezó a disparar a las palomas, matando decenas de ellas, mientras su hijo lo miraba con pavor: ¿por qué mi padre necesita matar animales para ser feliz? Las palomas caían zigzagueando, desplumadas, y el señor Barclays continuaba haciendo una escabechina de ellas.

No era la primera vez, ni sería la última, que Jimmy Barclays veía a su padre matando aves con la determinación de un matarife: en la casa de campo donde vivían, una hacienda a una hora en auto desde la ciudad, el señor Barclays llevaba siempre una pistola y hasta dos en la cintura, y a veces veía a un colibrí, a un picaflor, mientras bebía sus tragos en la terraza o el jardín, y enseguida, sin pensarlo, desenfundaba su arma de fuego y le disparaba, a menudo matándolo, pues tenía muy buena puntería. Aterrado de su padre, el niño Jimmy se preguntaba: ¿Por qué necesita matar al colibrí, al picaflor? ¿Por qué se siente bien cuando aniquila o destruye la belleza? ¿Por qué es incapaz de apreciar la belleza?

Entretanto, la señora Dorita Barclays, esposa del señor James, madre del niño Jimmy, rezaba, lloraba a escondidas y quedaba embarazada cada año y medio. Su marido era cruel y abusivo con ella. James Barclays era una bestia indomable y su esposa Dorita era un colibrí que no podía volar.

Como la casa hacienda era tan grande, a veces entraban perros callejeros, o perros sueltos de los vecinos, a olisquear los corrales donde el señor Barclays criaba gallinas, patos, pavos y gallos de pelea. Entonces el señor Barclays se daba un festín de sangre canina: sacaba sus armas largas, apuntaba a los perros intrusos y los destripaba a balazos. El niño Jimmy sufría cuando su padre mataba aquellos perros inocentes. ¿Por qué tiene que matarlos, cuando bastaría con espantarlos? ¿Por qué goza tanto matando, matando, matando? ¿Es mi padre un hombre malo, un hombre sádico, cruel, sanguinario? ¿Es un hijo de puta, un miserable? ¿Soy el hijo de un miserable?

Luego el niño Jimmy Barclays y el jardinero tenían que enterrar a los perros despanzurrados por el señor Barclays. A menudo Jimmy se encontraba llorando, al tiempo que los enterraba, pero hacía un esfuerzo por disimular las lágrimas, no quería parecer un niño demasiado delicado o sensible a los ojos del jardinero, a quien ciertamente quería más que a su padre biológico.

Cada cierto tiempo el señor Barclays llevaba a su hijo Jimmy a clubes de tiro, a practicar disparando contra blancos móviles, y Jimmy sufría con el estruendo de los disparos y la obstinación de su padre en perforar agujeros no en el pecho, sino en la cabeza de aquellos blancos que simulaban figuras humanas. Cada cierto tiempo el señor Barclays llevaba a su hijo de cacería y lo obligaba a matar palomas, iguanas, patos y lagartijas, y Jimmy no se atrevía a decirle que sufría matando a todas esas criaturas inermes a las que no veía como enemigas.

Cuando Jimmy Barclays, el hijo mayor, cumplió trece años, su padre decidió que debía convertirlo en un hombrecito y lo llevó al burdel más exclusivo de la ciudad, donde las prostitutas eran todas o casi todas extranjeras. Por supuesto, la señora Dorita, madre del niño, no se enteró de aquella expedición prostibularia, pues su esposo le mintió, le dijo que irían al cine. Al llegar al burdel, el niño Jimmy se sorprendió al ver que a su padre lo saludaban con auténtico cariño, por lo visto todas las chicas y la regenta lo conocían y apreciaban, lo mismo que los jóvenes que servían las copas en el bar. El señor Barclays pidió una cerveza helada para su hijo Jimmy, quien de pronto se sentía un venado frágil e indefenso, un ciervo a punto de ser cazado, y quería escapar a toda prisa de allí. Pero ya era tarde, ya los dados caprichosos del destino habían sido arrojados, ya la suerte del niño Jimmy estaba sellada. Su padre llamó a una mujer en sus treintas, guapa, en bikini y una bata transparente, una argentina, Lola su nombre de guerra, y le pidió que inaugurase la hombría de su hijo mayor, al tiempo que deslizaba un billete grande en el elástico que sujetaba al bikini en la cintura. Lola sonrió al señor, sonrió al niño, tomó al niño de la mano y lo llevó a una habitación de luces tenues, pálidas, rojizas.

-¡Cháncala bien! -le dijo a Jimmy su padre, con una sonrisa cínica.

Así como el niño Jimmy Barclays no había sido capaz de apretar el gatillo y matar al venado unos años atrás, aquella tarde en el burdel tampoco fue capaz de estar a la altura de las expectativas de su padre: aunque lo intentó, cerrando los ojos y pensando en una prima que le gustaba, no fue capaz de producir una mínima tensión erótica, fracasando en toda la línea con la prostituta argentina, quien se cansó de estimularlo, a ver si obraba el milagro y el chico despertaba por fin del rígido estupor que lo pasmaba. Pues no: Jimmy estaba asustado, tembloroso, abochornado de sí mismo, y una vez más fracasó a los ojos de su padre. Aunque la meretriz argentina le prometió a Jimmy que no le diría la verdad al señor Barclays, mintió. Cuando se sentó a beber un trago con el señor Barclays, a quien trataba como un amigo, le dijo:

-No pudo. Se asustó. No se le paró. Es muy cachorrito.

El regreso a la casa, una hora en auto, ya de noche, instaló entre el padre y su hijo un silencio tan tenso y filudo que Jimmy pensó que su padre iba a matarlo a tiros, por comportarse como un colibrí cuando debió portarse como un lobo hambriento. Pero Jimmy no podía ser un lobo, un puma, un león. Era el colibrí o el picaflor que cada tanto su padre mataba a tiros, celebrando su buena puntería.

El día que Jimmy Barclays cumplió quince años, su padre le regaló un revolver usado, calibre treinta y ocho, y dos cajas de balas. Jimmy se juró en silencio no matar nunca un colibrí, una paloma, un perro intruso. Solo mataría a las ratas que se metían en los corrales a comerse a los pollos y los patos recién nacidos. Pero nunca pudo matar una rata. Salían de noche a consumar sus rapiñas, cuando Jimmy dormía.

Tan pronto como pudo, Jimmy se alejó de su padre y se marchó a vivir en la ciudad. Tenía miedo físico a su padre, miedo a sus insultos, miedo a los correazos que le daba en el trasero.

Cuando publicó sus primeras columnas en el periódico, su padre le dijo que escribía de una manera relamida, afectada. Cuando entró en la universidad, su padre no lo felicitó. Cuando comenzó a salir en televisión, su padre le dijo:

-¿No te da vergüenza que te maquillen, como si fueras una cabaretera?

Cuando publicó su primera novela, su padre le dijo:

-Eres la desgracia de esta familia. Has arruinado mi apellido, mi reputación.

Jimmy Barclays comprendió que debía alejarse físicamente de su padre para respirar con una cierta tranquilidad. Se alejó cuatro mil kilómetros, cinco horas de vuelo en avión. No por eso dejó de recordarlo obsesivamente. No por eso dejó de odiarlo.

Aunque hizo todo lo posible para ser lo contrario de su padre, a veces Jimmy se encontraba, en su casa en el trópico, arrojándoles cocos a las lagartijas, echándole agua al gato del vecino, y luego sentía vergüenza de sí mismo, porque pensaba:

-He terminado pareciéndome a mi padre.

Extrañamente, Jimmy Barclays tenía dos pistolas en la caja fuerte de su casa, una de ellas la que le obsequió su padre cuando cumplió quince años. Una tarde de julio, día festivo en el país donde vivía, Jimmy Barclays salió al balcón de su casa y disparó seis tiros seguidos a la piscina, confundiendo el estrépito de las balas con el inconstante fragor de los fuegos artificiales. Luego entró en la piscina y buceó hasta encontrar las balas achatadas.

Ahora, ya muerto su padre, la casa de Jimmy Barclays parece un zoológico: convive con un perro al que ama como si fuera su hijo biológico y al que corresponde los besos a lengüetazos, alimenta al gato del vecino y recoge a gatos abandonados en el parqueo del canal de televisión donde trabaja, da de comer maníes y nueces a las tres ardillas que lo esperan al pie de uno de los árboles de su jardín y se pelean entre ellas con un curioso egoísmo, deja comida para las lagartijas y las iguanas, tiene un loro procaz, una tortuga invisible y dos conejos blancos que remolonean alrededor de la piscina. Se niega a pisar a esa hormiga, a esa araña, a esa cucaracha.

-No quiero ser el hombre que mata animales -se dice a sí mismo-. Soy el hombre que no pudo matar al venado, que no pudo montarse a la puta, que no pudo ser como su padre.

49 pensamientos acerca de “Eres la desgracia de esta familia

  1. Rafael

    Jaime eres muy inteligente para escribir y hacer periodismo, en la historia estoy casi segiro se trata de tu historia propia, sin embargo, eres demasiado untra derechista y eso te impide ver más allá tu burbuja. Bueno es mi opinión.

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  2. Pilar Correa

    Hola Jaime, excelente cuento, sentí q leía la historia del padre de mi hija, con algunos otros detalles más, fue leer vivencias, y es el primer cuento q leo, me he quedado muy sorprendida por tú forma de escribir, maravillosa y entretenida. Gracias y felicitaciones por tu programa en la TV chilena, te veo todos los días, sin duda buscaré tus libros, Cariños de una fans chilena.

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  3. Beto Ortuz

    Muy bueno el cuento. Aun no pude leer alguna de tus novelas, pero escuché que muchas son autobiográficas, como el cuento. Me conmovió lo de Tony, Q,E,P,D.
    Soy de Eldorado (todojunto), Misiones, Argentina. A orillas del Paraná. Pegando un salto, Paraguay.
    Eldorado, 100 km al Norte de las Cataratas del Iguazú.

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  4. Patrick Jimenez

    Jaime, tengo 23 años y he empezado a leerte, me acabo de comprar el libro «No se lo digas a nadie».

    Muy buen relato y que manera de contar historias en gran parte autobiográficas !

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  5. Yoel Caigua

    Saludos Bayly. Soy fan tuyo por defender tanto a Venezuela. Gracias por abrazar nuestra causa como tuya. En tus programas de TV siempre dices que escribes, pero nunca me habia propuesto a leer algo tuyo, hasta hoy. Escribes bien, casi como un escritor formado en mi universidad; Universisdad Central de Venezuela. Admiro tu versatilidad de hacer television y tambien escribir. Digo esto por la cuestion del tiempo. Hacer TV consume mucho tiempo y crea estres. Y escribir requiere tiempo y tranquilidad. Bien por ti , estas facetas demuestra gran carga energetica. Muy bueno para el bienestar del periodismo. Me gusto mucho eso que digistes una vez; que eres un cazador de palabras. Asi debemos ser siempre los periodistas… Gracias por tanto. Dios tiene que darnos la dicha que puedas visitar a Venezuela, pronto culmine la tirania comunista.

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  6. Rocio

    Me encanta tus historias, mi hijo de 12 años y yo siempre leemos tus cuentos; este le apenó mucho por los animalitos muertos y más aún el trato del padre de Barclays a su hijo!!!

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  7. Gonzalo

    Muy bueno!… primera vez que leo uno de tus cuentos! FELICITACIONES! Me gustó mucho. No hay un día que me pierda tu programa. Saludos desde Uruguay.
    PD: no te olvides de nosotros cuando mencionas las estadísticas del COVID-19. Somos un país Chiquito, pero también somos Latinoamericanos.

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  8. Paula

    Jaime me río mucho contigo, me encanta escuchar tus historias, tus verdades que nadie cuenta, cuando alguien te cae mal, siempre cuentas que eres la desgracia de la familia pero todos sabemos que no es así , me gustas mucho como eres, eres genial

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  9. Oscar

    Estimado Jaime. Están muy bien tus relatos, lo único que no me termina de convencer, son los finales. Me parecen algo flojos, poco contundentes, queda uno, yo al menos, como en el aire. Me refiero a los cuentos.
    No he tenido la oportunidad de leer alguna de tus novelas, así que no puedo opinar a este respecto.
    Gracias por tu constante apoyo a Venezuela.
    Saludos cordiales,
    Oscar

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  10. Virginia

    Me encanta leer tus cuentos que no son más que tus propias vivencias, llevas mucho por dentro y èsta es una buena forma de hacer catarsis. Creo que a pesar de tus locuras eres de corazón noble y muy sensible, aunque a veces proyectas frialdad pero muy en el fondo ERES NOBLE. No dejes de desnudar tus miedos que al menos YO viajo contigo con tus cuentos.

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  11. María

    Jaime, me gusta tanto leerte que me encantaría poder tener más historias por semana, ya que son mi gran ayuda cuando no tengo a Jaime Bayly en la televisión, mejor dicho en You Tube. Veo el programa por las mañanas para saborearlo con mi cafecito. sin embargo, extraño tus entrevistas a invitados. Un fuerte abrazo!

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  12. MONICA PINILLA C

    Que gran historia, llena de verdad y tal vez fantasía real!
    Amo los animales como tú, sufrí con el venado, los perritos enterrados y los colibríes!!
    Liberar el sentimiento a través de los escritos, es la mejor forma de sanar!!
    Pero también hay que perdonar!
    Será que podemos encontrar algún personaje que quiera acabar con las ratas corruptas de Venezuela y con el cenutrio de Maduro?
    Me disfruto tus historias!!

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    1. Oscar Vazquez

      Te has retratado muy bien amigo, y lamento la historia al tiempo de celebrar que a pesar de la dureza progenitora te sientes libre. Si uno logra perdonar queda mas libre y sana de casi todo, saludos desde Paraguay!

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  13. Hilda

    La historia es muy sorprendente para quiénes han tenido una familia perfecta.Pero para la mayoría de gente imperfecta como la sociedad peruana.Donde la mayoría de familias son disfunciónales.Estos casos sin muy recurrentes.Yo creo que existen muchas maneras de desfogar.Y je nada mejor por medio de la escritura ,o canciones .También los libros y páginas.Muy reflexivo para ponernos en el lugar de muchos niños y también niñas que son abusados y abusadas .
    Es triste.Pero es urgente trabajar en favor de nuestros niños y niñas .Ya sea mediante una buena educ en valores ,pero lo más importante brindarles mucho amor.Porq un niño no necesita prestigio ni dinero.SOLO NECESITA AMOR.

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  14. Adriana

    Hola Jaime, depués de leer esta columna, me envuelve un sentimiento de ternura e indignación. Mi granito de arena para que superes el dolor: conviértete en un ser resilente, despojate de esas memorias a como de lugar, intenta todo lo que hay por ahí afuera en las prácticas médicas y/o profesionales, y aprende a descartar de plano cada vez que regresen a tu mente y destruyan una y otra vez lo que queda sano y recuperable dentro de ti. Visitar el pasado doloroso, no tiene sentido. Lo mereces tú, tu madre, tu esposa, y tus hijas.
    Me impresiona tu capacidad para expresar sin tapujos lo que sientes, si puedes enfrentar con facilidad las estructuras sociales y la norma, puedes decirle al niño desesperado que llevas dentro, que no solo lo amas y lo respetas, sino que le invitas a ser feliz y a salir de una vez por todas de la oscuridad porque ya esta a salvo!
    Gracias

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    1. Hilda

      Se supone que Jaime pública historias que el crea .No necesariamente le ha pasado a el.Porq tienes que asumir con tanta certeza q es su historia.No lo es.Puede ser basado en muchas realidades muy aparte de la misma vida .Yo entiendo que el inventa historias.Y hace muy bien que toke ese aspecto .Porq en muchas sociedades eso es una realidad .Sobretodo sociedades no privilegiadas en avance y progreso .Pasa por la manera como los padres crían a sus hijos.Porque aún prima la mentalidad machista y tambien .Un patriarcado y matriarcado chapados a la antigua.Eso pasa por vivir en sociedades que no avanzan mucho se han quedado en los 60 .Dónde había mucho machismo.Aun persiste pero
      las costumbres antiguas aún quedan .Son los machos machos.Que es lo q representa el papá del niño de la historia.mucho carácter dictatorial.y déspota.Son los padres de niños como de la historia.

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  15. HUGO GUZMAN

    Cuando la Policía hacia sus intervenciones en los burdeles, en este confinamiento y, decías que por suerte no lo encontraron a tus hermanos, una risa inmensa en mi casa… En aquella oportunidad la Gaucha no fue tu cómplice Jaime.

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  16. JalicaVS

    Eres mi lectura en Español de todas las semanas , Gracias por compartir la vida del Jimmy Barclays. No fue el único criado con esos dichos de la familia clase media o alta peruana , “ Los trapos sucios se lavan en casa”, “ Dios perdona el pecado pero no el escándalo”,y tantos otros que se han quedado en mi mente. Yo no he podido sentir amor por mis padres, solo los obedecía y respetaba de niña, pero venía jurándome a mi misma que nunca sería como ellos, ni como seres individuales ni como pareja. Esa sería mi vénganza y mi éxito para romper con el yugo/ lazo de eso que algunos llaman familia.

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  17. Iván Camarlinghi

    Querido Jaime. Leer tu columna se ha vuelto para mi una obligación porque disfruto mucho tus artículos al igual que tus novelas y tu programa en Mega de Miami que veo casi todas las noches por youtube. Este artículo es muy duro, pero muy autentico porque refleja una realidad a la que se enfrentan muchos niños o niñas que tienen padres o madres abusivos y que no respetan a los niños o niñas a los que dieron la vida como es su obligación filial y humana.. Me gusta mucho leer y también escribir aunque por supuesto no lo haga en forma tan eximia como tu. Soy boliviano y comparto también contigo el periodismo en el que trabaje en Bolivia hace mas de dos décadas y aunque ese tiempo estuve dedicado a la diplomacia, siempre tengo en mis venas la sangre de periodista y escritor que heredé de mi padre Jose Camarlinghi Rosas. Te felicito por la excelencia en tus 3 facetas humanas en las que destacas con gran nitidez. Un fuerte abrazo. Ivan Camarlinghi Mendoza

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  18. Marco Vargas

    Hola Jaime! Excelente relato como todos los que publicas. Quiero aprovechar esta oportunidad para pedirte que vuelvas a las entrevistas en tu programa de todas las noches a traves de la Mega tv. La verdad ya estamos cansados que cada noche nos actualices las cifras del coronavirus en el mundo, ya lo mismo da mil muertos que dos mil, necesitamos que nos refresques la vida con entrevistas donde toques otros temas ajenos a esta pandemia que la vamos a tener hasta fin de año y recien estamos Julio, y si tu vas a seguir reportandonos cada noche sobre los avances de este virus, la verdad vamos a tener que cambiar de programa, muy a pesar de todos los que te queremos y admiramos. Aunque sea has entrevistas via Skipe y sal de esa rutina en la cual has caido. Gracias Baylys, un abrazo!

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    1. Celeste

      Cómo vas a decir que está demás que nos informe sobre los índices de Coronavirus.Esta muy bien.Y es lo q más me gusta de su programa.Ya que ese tema se ha convertido en la mejor excusa de casi todos los gobiernos para robar y hacer de las suyas.Tido el continente confinado.Es porq no hay voz quien de su pocision crítica hacia todo esto q sucede en el continente.Gracias a sus comentarios y críticas hacia los presidentes estoy más informada.Con cada medida draconiana .La sociedad americana ya va a caer en la demencia .Pero es peor la indiferencia .Porq solo un juicio razonable y con buenos argumentos será capaz de desbaratar toda esta cortina de humo.que se ha creado traz está pandemia de todos los años .Ya q todos los años hay muertes y también por covid.No es q se infle el. tema.
      Esto es una cosa que se derrumba con razones .Hay interés de por medio q la sociedad en general viva desinformada y lo peor con miedo.Y esto crece.En otras palabras gente q se alimenta de esto.Farmacias,médicos,medios de comunicación comprados por otros mayores .Conviene tener a la gente asustada y desinformada.Tambien gobiernos están coludidos.No se deja esto.Porq es lo q da de comer a muchos.Hasta hay presidentes manejados para q cumplan solo protocolos
      Y por eso tienen a sus sociedades sucumbiendo.

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  19. Denia Izquierdo

    Admirable tu relato. Ya lo conocia por alguna otra publicacion tuya pero igual la leo con satisfaccion aunque es muy dolorosa. Te admiro mucho Jaime y te sigo desde tus inicios. Un abrazo.

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  20. Guil

    que nace para soldado muere con las botas puestas.y el honor de ser héroe acaba con su muerte.
    El que nace para escritor, sus libros hablaran de el aun despues de su muerte
    Precalece siempre la pluma que te ensalza o te denigra según tus acciones.

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  21. Maricely

    America Latina no estuviera como esta si no hubiesen existido hombres como nuestros padres. Tremendo legado. Gracias por apretar la pluma en vez del gatillo. Me esperanza saber que hemos aprendido la leccion.

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  22. pedro omar gonzalez sr.

    yo tuve un padre normal que tuvo que soportar que el comunismo le quitara las armas , le interviniera su negocio, que estuvo preso por pensar distinto al asesino del che guevara y los castro. odio a los comunistas , izquierdistas y todo lo que suena a esa porqueria. El emperador como le llamas, si no gana y para eso estas trabajando y cobrando buena plata , te van a pasar la cuenta , los comunistas no perdonan y maduro y sus asesinos no van a disparar a otro lado al colibri, lo van a matar y a toda la familia. no policia y no armas , y no a los ricachones cobardes que no tienen el valor de denunciarlos.

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  23. nicole

    Hola Jaimito, siento tanto que tu padre te haya hecho sufrir tanto…pero piensa que seguro el tuvo un padre tan o peor q él, es triste saber cuánto daño podemos hacer a los hijos, lo bueno de todo que tú tienes un corazón noble que no se dejó envenenar, y tú eres diferente, él nunca pudo lograr influenciarte y eso fue su cruz…no dejes q sus recuerdos te sigan lastimando y perdonalo, un abrazo Jimy.

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  24. Jacquelyn

    Cuánto daño en el corazón de un niño…
    Jimmy, te imagino tan triste y sin sentimientos de arraigo, en una casa enorme y reluciente que no es si no una cárcel para tu alma frágil y soñadora.
    Me imagino compartiendo contigo algunos momentos de juego y mi yo adulto te abrazaría fuerte y diría lo valioso que eres, que aún sientiendote diferente ya desprotegido, eres un ser hermoso y digno de amor verdadero y de mucha felicidad.

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  25. Rocio

    No se si fue la primera vez, pero es la primera que recuerdo, sentí como un balazo cuando mi padre dijo delante de todos en casa, que en la familia era una buena para nada, que no valía nada, la única, dijo más cosas que no recuerdo, debería perdonar pienso yo, pero su abrazo no es comparado con el dolor que tengo al recordarlo. Creo que entiendo el sentimiento de no ser lo suficientemente bueno para alguien, después de darlo todo, de literalmente darlo todo, para que para aquel fuese nada. Lo siento, pero si todo lo que tengo es nada, no se que hago aquí. Te amo Jaime, una fan enamorada.

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    1. Gerson Bastidas

      Jaime, tuve un padre supremamente cruel, malvado, violento, obsesivo (similar o peor que Barcleys) pero a mí edad de doce años y después de tantas golpizas, (no solo a mi sino a mi madre también)no se de donde saque fuerzas para defenderme y defender a mamá, el problema fue que mamá no me dió su apoyo, al contrario, se puso del lado de mi violento padre, lo curioso es que cuando crecí y ya me podía defender se me pasó el rencor que tenía contra EL y cuando murió sentí que me perdono y lo perdone, aunque de mi parte si fui sincero. Historia parecida a la de Jimmy. Jaime, admiro tus escritos, saludos desde Pasto, Nariño en mi Colombia.

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  26. Silvia

    No puedo terminar mi domingo sin leerte, hoy no pude terminar de leerte sin llorar.
    Rezo para que más “Jimmys”encuentren la valentía y el poder que necesitan para decidir sobre sus vidas!

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  27. Norberto

    Gracias Jaime, Casi diría que es autobiográfico, excelente, algo parecido viví de niño,la sensibilidad hacía los indefensos aumenta con la madurez, somos casi contemporáneos y veo reflejado un tanto mis actos en tus histórias, muchas gracias.

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comentarios

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