Barclays está triste y confundido porque el día de Acción de Gracias su hija mayor, Camelia, de veintisiete años, no le escribió un correo saludándolo y diciéndole gracias. Barclays se pregunta: ¿Está molesta o resentida conmigo? ¿Hice algo contra ella? ¿Escribí algo que no le gustó y le cayó mal? ¿Me he ganado su silencio?

Barclays se comunica con sus dos hijas mayores mediante correos electrónicos. No hablan por teléfono, nunca hablan por teléfono, ni siquiera en casos de emergencia. Barclays no tiene los números de teléfono de sus hijas, ellas han preferido no dárselos, y sus hijas tampoco tienen los números de los dos celulares que usa Barclays. En realidad, él no habla por teléfono con nadie, ni siquiera con su madre octogenaria, a la que echa tanto de menos. ¿Por qué tiene entonces dos celulares? Para escuchar los mensajes al final del día. Pero es enemigo de hablar por teléfono. Cree, sin pruebas, basado en una sospecha paranoica, que hablar por celular provoca lesiones en el cerebro. Cree, además, que hablar por teléfono es una pérdida de tiempo.

La segunda hija de Barclays, Paulina, de veinticinco años, sí saludó por correo a su padre el día de Gracias. Paulina y su hermana Camelia viven en la ciudad de Nueva York. No viven juntas, cada una vive sola. Paulina le escribió a su padre un correo afectuoso, contándole que estaba con su novio en la casa de este, en Connecticut, y juntos cocinarían la cena para celebrar el día festivo. Barclays sintió que su hija Paulina no estaba molesta con él ni decepcionada de él ni resentida en modo alguno con él. Sintió, qué alivio, que todo estaba bien entre Paulina y él. De hecho, se vieron recientemente, cuando Paulina y su novio pasaron unos días en Miami, donde vive Barclays.

¿Por qué Camelia Barclays podría estar molesta con su padre, al punto de no saludarlo ni decirle gracias el día de Gracias? Barclays no lo sabe, no lo sospecha tan siquiera. Lo cierto es que no la ha visto todo este año. La última vez que la vio fue en las Navidades pasadas, un breve almuerzo en un restaurante italiano el día 25. Luego Camelia pasó dos semanas en Miami durante el verano, a principios de junio, pero no quiso ver a su padre. Estaba con una amiga, en el apartamento de esa amiga, y decidió que quería hacer una cuarentena estricta, y por eso no quiso ver a su padre. Barclays insistió en verse brevemente, con mascarillas, pero Camelia fue firme y no cedió. Su padre le envió dinero y una bolsa con delicadezas para comer y ella le agradeció por correo. Pero no se vieron. Barclays se quedó con la ilusión de verla.

Camelia Barclays es una estudiante brillante, sobresaliente. Estudió finanzas en una universidad Ivy League de Nueva York, trabajó en un banco de inversión y ahora estudia leyes en otra universidad Ivy League de Pennsylvania. Es muy inteligente, mucho más que su padre, y muy ambiciosa, tanto que su padre sospecha que pudiera tener ambiciones políticas y, como nació en Washington DC, aspirar a los más altos cargos de la nación. Barclays le pagó la primera carrera, desde luego, y ahora le financia también la segunda, y además le envía una generosa mesada puntualmente, lo mismo que a Paulina, quien trabaja en una empresa de vanguardia tecnológica y cobra una fortuna, mucho más de lo que gana su padre en la televisión y con las diezmadas ventas de sus libros fantasmagóricos. Es decir que Camelia y Paulina Barclays son mujeres de éxito y, a tan precoz edad, han tenido a buen seguro más éxito que su padre.

¿Dónde pasó Camelia el Día de Gracias? ¿Con quién lo celebró? Se tomó unas semanas libres de las clases presenciales en la universidad, decidió que viajaría a París y celebró el día de Gracias, que los franceses no celebran, con su madre y con el novio de su madre, un empresario francés. La madre de Camelia, Casandra, no fue feliz cuando estuvo casada con Barclays y tuvo dos hijas con él: Camelia y Paulina. No fue feliz porque Barclays no podía o no sabía ser fiel y quería estar en otro país, con otro cuerpo, en otra cama. Casandra es ahora feliz con su novio francés, él la quiere como Barclays no supo quererla: hablan en francés, fuman tabaco con parejo fervor, beben vino desde mediodía, se intoxican felizmente, son tal para cual. Camelia sube fotos con ellos a su página de Instagram, pero no sube, nunca ha subido, una foto con su padre, ni con la esposa de su padre, Silvina, ni con la hija menor de Silvina y Barclays, una niña llamada Sol. Es decir que, al menos en redes sociales, da la impresión de que Camelia se enorgullece de la familia de su madre y se avergüenza de la familia de su padre. Eso queda en evidencia cuando la madre de Barclays, la señora Dorita, cumple ochenta años, y sus nietas Camelia y Paulina no la saludan por teléfono ni por correo electrónico, a pesar de que su padre les sugiere que lo hagan, que tengan esa mínima cortesía con su abuela.

Triste y confundido porque su hija mayor no lo ha saludado por el día de Gracias, ni le ha dicho lacónicamente gracias, Barclays le escribe un breve correo:

-Me apena que no me escribas por Thanksgiving.

Sin embargo, antes de enviárselo, duda, repiensa las cosas y decide borrarlo. No quiere parecer un chiquilín resentido. No quiere hacer un melodrama. Mejor no decir nada, concluye.

Pero al día siguiente, todavía dolido, escribe otro correo a su hija:

-Uno recuerda a las personas importantes en los días importantes y olvida a las personas prescindibles o irrelevantes.

De nuevo, Barclays duda, borra el correo, no lo envía. No debo ser o parecer rencoroso, piensa. No debo entender su silencio como un acto de hostilidad. Quizás Camelia está tan contenta en París que simplemente se olvidó de saludarme, a pesar de que yo la saludé, con la ilusión de que me contestara.

Parecía inevitable que Barclays, crecientemente dolido por el silencio prolongado de su hija mayor, se cuestionara si debía seguir pagándole la segunda carrera, la de leyes, y dándole un generoso estipendio mensual para que pueda permitirse una vida cómoda y desahogada, aunque no tanto como la que se permiten Barclays y su segunda esposa en una isla de Miami. Barclays piensa: Yo le pagué el billete aéreo a París, no le pedí que pasara el día de Gracias con nosotros en Miami, me pareció bien que lo pasara con su madre en París, y como ella me pidió que le pagara el boleto, no dudé en hacerlo. Yo le pago todo, le doy todo, no he sido nunca mezquino con ella en las cosas del dinero: así las cosas, ¿por qué no me dice gracias el día que toca dar las gracias a las personas que merecen nuestra gratitud? ¿Quizá porque piensa que, a pesar de ser un padre económicamente presente, he sido un padre sentimentalmente ausente o negligente? ¿Tal vez porque piensa que le doy lo justo, lo correcto, pero podría darle más? ¿Será porque le duele pensar que le doy a mi esposa Silvina más dinero del que les doy a ellas, mis hijas Camelia y Paulina? Porque es un hecho que mis hijas mayores, piensa Barclays, no quieren a mi esposa Silvina: cuando esta les ha escrito un correo, aquellas no le han respondido, y tampoco permitido acceso a sus cuentas privadas en redes sociales, lo que Silvina interpreta como una manifiesta señal de hostilidad.

Cuando ya Barclays se ha resignado a no compartir las razones de su tristeza con su hija mayor, cuando ha preferido no reclamar ni exigir nada, cuando ha comprendido que debe seguir dándole a Camelia todo el dinero que necesita para graduarse como abogada y entretanto disfrutar estos años de estudios tan intensos, ella le escribe un correo muy cariñoso, desde París:

-Papá, perdona que me olvidé de saludarte por Thanksgiving, pero estoy estudiando doce horas por día para mis exámenes finales y ya no sé en qué día estamos.

Barclays se siente aliviado. Sin embargo, no sabe si creerle. ¿De veras Camelia no leyó el correo que él le mandó el día de Gracias? ¿No supo que era el día de Gracias, cenando con su madre y el novio de esta? Y si en efecto se olvidó de decirle gracias a su padre, ¿no es cierto que uno recuerda a las personas importantes y olvida a las irrelevantes?

Ahora Barclays tiene que elegir si le escribe un correo a su hija mayor o guarda silencio. Por el momento, aún dolido, cultiva el rencor, esa planta trepadora que crece sin cesar, y no le escribe. Ha pensado en escribirle:

-No te preocupes, no tiene la menor importancia, lo importante es que seas feliz con las personas que saben hacerte feliz.

Pero no le ha mandado ese texto porque le duele pensar que Camelia ya no es feliz con él, ni siquiera una semana al año, un día al año.

También ha pensado en escribirle:

-Es muy desagradecido por tu parte no darme las gracias el día de dar las gracias.

Pero tampoco le ha enviado ese mensaje avinagrado porque solo podría dañar una relación que, a los ojos de Barclays, ya es demasiado fría y distante, y por tanto no conviene agriar más.

Al final del día, desvelado en su cama, Barclays se pregunta: ¿Es posible que yo haya sido un buen padre y siga siendo un buen padre, pero mis hijas Camelia y Paulina piensen sin decírmelo que tuvieron mala suerte en que yo fuera su padre y hubieran preferido tener un padre más normal? ¿Es posible que me quieran, pero no tengan ganas de verme porque se aburren conmigo? ¿Es posible que me quieran, pero al mismo tiempo detesten a mi esposa Silvina? Si no quieren verme, si no sienten la necesidad de decirme gracias cuando toca dar gracias, ¿debo tomar alguna represalia? No, piensa Barclays, no tomaré ninguna represalia: les daré todo el dinero que me pidan, todos los boletos aéreos que me pidan, porque es lo que me dicta el corazón.

Derrotado, tembloroso, Barclays le escribe a Camelia:

-Te quiero mucho. Estoy muy orgulloso de ti.

46 pensamientos acerca de “El silencio de la hija mayor

  1. Jorge

    Hola Jaime, Camelia no es mala ni buena, es simplemente tu hija, ámala tal y como es; ella no te ha juzgado como lo han hecho otros. Sin embargo, sin querer queriendo la descargaste, llámala y discúlpate con ella, como el buen caballero que eres. Se feliz con tus hijas y contigo mismo, que al final, no pasa nada. Saludos amigo.

    Responder
  2. MONICA PINILLA C

    Recuerda que los hijos son el producto de la enseñanza de sus padres. Si les das (lo que sea, cariño, comodidades, dinero etc) esperando que te lo agradezcan, entonces no des nada.
    Lo que percibo, es que ellas son iguales a sus progenitores, un Papá que lo único que puede dar es dinero y además esperando que se lo agradezcan, una Mamá más cercana, que les da otras cosas (que a lo mejor las necesitan mas) y por eso comparten mas con ella!
    Tener distanciamiento y lejanía con una “medio” hermana, que no tiene la culpa de haber nacido en ese hogar y que además es una niña pequeña, dice mucho de la enseñanza que ustedes, como padres, se dieron a sus hijas!!
    No demos para recibir, la generosidad no necesita agradecimiento!

    Responder
  3. MONICA PINILLA C

    Recuerda que los hijos son el producto de la enseñanza de sus padres. Si les das (lo que sea, cariño, comodidades, dinero etc) esperando que te lo agradezcan, entonces no des nada.
    Lo que percibo, es que ellas son iguales a sus progenitores, un Papá que lo único que puede dar es dinero y además esperando que se lo agradezcan, una Mamá más cercana, que les da otras cosas (que a lo mejor las necesitaban mas) y por eso comparten mas con ella!
    Tener distanciamiento y lejanía con una “medio” hermana, que no tiene la culpa de haber nacido en ese hogar y que además es una niña pequeña, dice mucho de la enseñanza que ustedes, como padres, se dieron a sus hijas!!

    Responder
  4. Tito

    La vida no es perfecta Jaime, pero, a pesar de ello lo daríamos todo por vivirla. Como dice la letra de «la llorona» el que no sabe de amores, no sabe lo que es martirio y aún así deseamos seguir viviendo. Con mucha admiración, un amigo que disfruta de tus agudos comentarios, tanto escritos como en la TV.
    Un fuerte abrazo fraterno.-

    Responder
  5. Vicky

    Wow, eres muy diestro en escribir, el lector se puede identificar claramente con tus emociones y sentir las alegrias o tristezas en cada pasaje que narras. Esa ultima frase desgarró la piel…. sentí tu dolor y me sumió en una tristeza.
    Escribes y nos transportas a tu mundo interno o aquel mundo que construyes habilmente con tu fertil prosa.
    Jaime Bayly desde que te leo, solo hace unos dias, me he vuelto en una seguidora de tus narrativas. No hay duda, has nacido para este arte. Tienes el talento y una vasta imaginación! Como me gustaria que llegaras a ganarte un premio mundial!
    Continua con avidez, yo creo que estás en camino de ser uno de ellos, un Grande!

    Responder
    1. Luis Castillo Monge

      Excelente comentario, claramente expresas lo que particularmente también siento al leerlo.
      Tiene buenos cuentos, es más, a veces dejo de leer por 3 semanas sus relatos a propósito, para tomarme un día y disfrutar.

      Responder
  6. Diego M. F.

    Jaime créeme que te entiendo, es doloroso pensar que un hijo no te quiere o se aburre de ti. En fin toca seguir luchando y hacer de todo para que los hijos sean felices aunque nosotros no lo seamos.

    Responder
  7. Sandra

    Tal vez debas ir a visitarlas donde vivan. Al inicio quizás no querrán verte tanto, pero con la frecuencia irán acostumbrándose a verte más. La distancia no contribuye a reconstruir las relaciones. Suerte.

    Responder
  8. MARTA SUSANA QUIROZ

    EXCELENTE TU PEQUEÑO CUENTO….PERO DEMASIADAS CULPAS SIENTE EL PROTAGONISTA….PORQUE???? POR AMAR Y DAR LO MEJOR DE SI , ADEMAS DE LO MATERIAL????. NO HAY ESCUELAS PARA PADRES…PERO TODA PERSONA BIEN NACIDA AMA A SUS HIJOS MAS ALLA DE TODO……PERO LAS NUEVAS GENERACIONES CONSIDERAN QUE ES MAS DIVERTIDO ESTAR CON SUS PARES QUE TOMAR UN CAFFFE CON SUS PADRES O ABUELOS, NO SE DAN CUENTA QUE ELLOS TAMBIEN LLEGARAN A VIEJOS Y SENTIRAN LO MISMO QUE SIENTE EL PROTAGONISTA…..EN LA VIDA HAY UN TIEMPO PARA TODO….PERO SI SI BIEN ES DOLOROO Y TRISTE SENTIRSE MENOSPRECIADO POR LOS HIJOS TAMPOCO DEBEMOS MENDIGAR AMOR DONDE NO LO HAY……..SOLO ASI SENTIRA PAZ Y BIENESTAR SABIENDO QUE SIEMPRE SU AMOR INCONDICIONAL COMO PADRE ESTARA PRESENTE……..

    Responder
  9. Miguel

    Hola Jaime un placer saludarte desde luego a un problema de raíz que necesitas curar cuanto antes me encuentro viviendo en Buenos Aires tu ciudad del mundo y me gustaría ayudar con tu problema que te duele mucho querido amigo mE gustaría mucho que te contactes conmigo yo podría ayudarte solucionar ese dolor que te martiria tu paz! Saludos

    Responder
  10. rossy

    Me apena en realidad por lo que pasas Jaime, sobre todo porque mendigas amor y atención a tus hijas. almenas yo lo entendí así, ya los años han pasado y si bien hoy la vida da vueltas y esa atención cariño amor y otras necesidades que ella sintieron estabas ausente o parcialmente ausente puedes ser siempre muy generoso económicamente, pero sabes, lo económico jamás va sustituir a un abrazo, un beso, que alguien te escuche y cosas demás en los hijos hacia los padres. Pero en fin a lo que voy. ellas están haciendo su vida se han hecho mujeres independientes déjalas así, son felices como son. No vale la pena estar martirizándose o afligirse por algo que no se ha dado en años. ellas aún están jóvenes si bien en cierto en el ámbito académico están bien superadas y es algo buenísimo, pero en lo personal aún les falta mucho por analizar evaluar sobre todo aprender. A veces los hijos creemos que siendo jueces de los comportamientos de nuestros padres y sumarle nuestras necesidades afectivas nos va a hacer sentir mejor porque crees que tu estas bien (me refiero a los hijos) que exiges lo correcto pero no es así .ahora otro punto de vista como tuviste una segunda relación con tu esposa actual Silvia y fue un poco abrupta la manera en cómo se dio todo no hubo alguien súper imparcial para explicarle a ellas tus dos hijas como se estaban dando las cosas entonces simplemente se pusieron en posición de victimas abandonadas o hasta arrebatas por la otra persona (Silvia )con su padre que ellas adoraban ,aún siguen dolidas por ello. Porque no hubo alguien quien las dirigió bien y les aclaro que el amor del padre jamás va ser cambiado o suplantado. El tiempo sigue pasando y prefieren seguir usando su mejor arma que es IGNORARTE porque de alguna u otra manera ellas tomaron el concepto de que tú eres como un arma que no se sabe en qué momento puedes disparar o amenos alguien les dio esa imagen de ti.
    Tienes una hija pequeña aprovecha todo el tiempo posible, dáselo enmiéndate. si con tus primeras dos hijas eras papa 20 cuando eran niñas y adolescentes, con tu tercera niña se un papa 100. tu ultima niña puede tener muchísimo amor como todos los niños para dar goza de ello y jamás la desampares, así como de repente paso la vez anterior con tus dos primeras hijas que ya sea por motivo de trabajo u otro. se te fue de las manos y pensabas más en ti que en ellas. con tu tercera niña ya con más experiencia hazla más fuerte más decidida, segura, porque en el ámbito profesional puede lograr muchas cosas, pero en el tema personal es un trabajo amplio y arduo.
    Disculpa mis faltas ortográficas por ahí, un fuerte abrazo inmenso con muchas energías.

    Responder
  11. Miguel Ángel

    La respuesta, fue acertada, no debemos ser presa de nuestras presunciones, debemos lograr entender a nuestros hijos y eso solo se logra dialogando, comunicándonos con ellos, bajo cualquier forma

    Responder
  12. Verónica

    Eres buen papá porque quieres a tus hijas. No te tortures pensando que no lo eres. Como me dijo un sicólogo “ no existe la nota de 20/20 para papas con un 12 o 13/20 estamos bien. No somos seres humanos perfectos.
    Tus hijas te quieren y ellas saben que tu también. Eso
    es lo que cuenta.

    Responder
  13. Milenko Gómez Portugal

    Hola Jaime, muchas gracias por compartir, resulta extraño, que un extraño “sí te agradezca”, sin embargo, tu hija sí lo hizo, no como tú hubieras querido, pero lo hizo, y seguramente si ella lo dudó o titubeó al hacerlo, resultante de un proceso interno, fue que “justificó” su tardía respuesta, pero al fin lo
    hizo, te propongo que te quedes con que sí lo hizo, sin importar su extemporaneidad, porque ¿sabes? lo hizo en el momento exacto que ella consideró pertinente hacerlo.
    Los actos de los hijos no deberían cambiar tus actos como padre, haz lo que consideras que debes hacer.

    Responder
  14. Oli

    Dar a los hijos lo mejor de uno sin esperar nada a cambio es un deber. A la edad que fuera, si así nos permite la economía. Hacerlos responsables de ellos también es un deber, así como hacerlos más humanos; esto último significa que nuestro corazón debe estar listo para aceptar y liberarse de lo bueno y lo malo respectivamente.
    La vida es corta y hay que vivir en lo posible sin hacer mal, a veces un poco de «ley de hielo» es útil para contribuir a la reflexión. No todo es dinero en esta vida.

    Responder
  15. Llilian

    Estimado Bayly, hablar por teléfono no lastima el cerebro, ni es una pérdida de tiempo. Escuchar la voz de quienes amas, es música para los oídos y te alimenta el alma. Las inflexiones de la voz son mejores que la más perfecta caligrafía. Habla con tus hijas y habla semanalmente, después sentirás la necesidad de hacerlo más a menudo. Nunca es suficiente el tiempo que tengamos con los hijos, porque un día quedaran huérfanos y entonces ya no habrá tiempo. Háblales de cuanto las quieres y necesitas ,a ellas les gustará escucharlo. Nunca es tarde para recomenzar.

    Responder
  16. Maleficent

    El amor se manifiesta en la familia desde el momento en el que nuestros hijos llegan a ser parte de ella.
    Enseñar a nuestros hijos, qué es el amor del bueno?
    ese sentimiento de afecto y alegría que sentimos al estar juntos.
    Disfrutar de ese Amor para nuestros hijos, nunca es tarde para conversar con ellos.

    Responder
  17. Maria Alvsrado

    Jaime… no son tus novias…son tus hijas. Te aman pero se acostumbraron a prescindir de ti. Incluso en el Dia de Acción de Gracias… que tú sabes solo se celebra en Estados Unidos. Cuando tengan sus propios hijos vslorarán más a Sol estoy segurísimo de ello. Desgraciadamente a Silvina nó porque se sienten en competencia con ella.

    Responder
  18. Marly

    Entiendo tu situación Jaime. En mi casa pasa igual. Yo soy Silvina y mi hija es Sol. Las dos mayores de mi esposo (producto de su primer matrimonio) son demasiado distantes de nosotros aunque él siempre ha cumplido con su responsabilidad para con ellas… creo que sucede porque las tuviste en una edad en la que probablemente estabas más pendiente de tu propia vida y en ese estrenarte como padre, se te fueron los momentos importantes, tus prioridades estaban en un orden diferente y la vida te llevaba a mil por hora, luego el divorcio; eso es un dolor que jamás desaparece del corazón de los hijos sin importar que tan infelices hayan sido sus padres juntos, esa verdad jamás tendrá cabida en su entendimiento y mucho menos en su corazón, es algo que los hijos jamás perdonan: el que sus padres no hayan sido capaces de estar ahí para ellos, al mismo tiempo y en el mismo espacio. Silvina y Sol, son representan el amor maduro y reposado, el que no va con apuros, el sereno, paciente y aquel que ya va declinando hacia nuestros años infantiles, porque ahí noto que un padre vuelve a ser niño otra vez, baja al nivel de ese hijo o hija que nunca pudo descubrir en los hijos mayores.

    Responder
  19. Sthefanie Zambrano francia

    Me encantó, en Perú leí tus columnas, y los recuerdo, dije :como publicarían sus columnas, por internet, Ho te busque por Facebook, a tu esposa que me encanta, su paciencia,su rostro lo dice, ama y disfruta la vida,y tu hija menor, preciosa .
    Es todo un lujo, que te des un tiempo y leer tus columnas, toda la buenas vibras, saludos desde Chile.

    Responder
  20. Periferiadelima

    Imagino todo lo que relatas jaime,describes tan bien las situaciones que logro sentir lo que quieres transmitir, espero algún día escribir así. Me fascina cuando los escritores narran capítulos de su vida por que derraman sobre sus escritos auntentico y puro sentimiento.

    Responder
  21. Alejita

    Hola Mr. Barclays, que pena que una señoritas actúen de esa manera, el día que no estés en este mundo ese día se lamentaran de ese comportamiento tan mezquino y maleducado que tuvo contigo. Sin duda crecieron influenciadas por su madre pero ahora que ya son responsables por sus actos deberían darse cuenta que te duele su comportamiento. Y tú ya no deberías de ayudarlas económicamente, y cómo dices seguro que ellas ya ganan incluso más que tú pero están mal acostumbradas a pedir a papá pero no les gusta agradecerte la ayuda que les das. Yo vivo en NJ y mi hija de 27 q es profesional y trabaja ya es totalmente independiente económicamente y al vivir en mi casa paga renta y algunos gastos de la casa y el “pequeño” de 23 también tiene responsabilidad económica. A veces los padres cometemos ese grave error de dar mucho a los hijos y los convertimos en seres desagradecidos y crecen con la idea qué merecen todo pero no es así. Lamento tu tristeza y ya es tiempo de quitarles la mamadera para que valoren tu esfuerzo

    Responder
  22. Nat

    Tu enemigo es el “overthinking”! Serás más feliz cuando esos detalles no te afecten o cuando no te carcomas la cabeza pensando o inventando escenarios.
    Puede ser que simplemente no le provocó escribirte o se le pasó, eso no significa que no te quiera o no te importe.
    Tú piensa en las veces que no quisiste hablar o ver a tu mamá, eso no significa que no te importe o que no la quieras!
    Por último, expresa cómo te sientes sin ser denso jaja.
    Por ejemplo, tu hija te escribe y le respondes “me hace sentir feliz saber de ti, me encanta que me escribas” (reforzar lo positivo, no reclamar lo negativo)

    Responder
  23. ANGELLI

    Un padre muy generoso y amoroso eres , ya quisiera yo un papá así.
    Veo que te preocupa lo mínimo ,te cuestionas todo el tiempo , te juzgas demasiado.
    Das demasiado , deberían sufrir un poquito sus hijas .muy frías , la mayor en especial fría y solo reciben .
    Ya con sus carreras más que suficiente para que solas caminen en la vida, ellas deben apoyarte por tu edad . Y sino te interesa lo económico , deben ser afectuosas y muy agradecidas.

    Responder
  24. Cyn

    Pierde cuidado te extrañarán cuando no estés más para ellas !
    Siempre ocurre y se darán cuenta del tiempo que perdieron pero así mismo continuarán con un corazón triste . Algo positivo de esto es que lograrán no volver a vivir una relación similar con su actual pareja . Serás como un mártir en donde ellas aprenderán de tus acciones lo que no deben buscar en un hombre . Eso me paso a mi por ello ahora estoy con el hombre indicado. Y la historia no se repite jamás .

    Responder
  25. Denia Izquierdo

    Eres demasiado generoso con tus hijas Jaime, no valoran todo lo que tienen y todo cuanto tu le das. Son mayores de edad desde hace mucho rato, dejalas que se las arreglen de por ellas.
    Un abrazo para ti y unas muy felices Navidades.
    Denia

    Responder
    1. Wendy

      Una vez ley q los hijos no hay q darles todo: deben tener un poco de frío y un poco de hambre para que aprenda a forjar su propio destino y valorar la vida. Tengo 3 hijas: 29,27 y la última de 22, no les he dado ni un 10% quizás del dinero q tú has invertido en tus hijas, pero puedo decir q son chicas exitosas y profesionales que han sabido independizarse y valerse por si mismas. Las he forjado tan Independientes que me puedo morir tranquila, como madre puedo decir orgullosamente: Tarea cumplida !

      Responder
  26. Yes

    Siento que pases por eso, la vida no es perfecta ni justa para nadie, siempre estan esos problemas familiares pero el amor siempre esta ahi. Paciencia y la misma vida ya se lo enseñará a Camila lo que se esta perdiendo, ojala que no sea muy dura con ella.

    Responder
    1. Kelly

      Si darle todo lo material a un hijo, es sinónimo de amor, creo que allí estás equivocado, lo más importante para un hijo es tu tiempo, cariño y ejemplo CUANDO TE NECESITABAN, cuando eras pequeñas, seguro y cuando eran pequeñas morían por estar contigo, sin embargo tú inmadurez, tu rebeldía y tú egoísmo no permitió, ni permite darse cuenta de ello, HOY tú las necesitas….demasiado tarde, hoy tienes tú una hija y esposa quienes recibe tu cariño, tu tiempo, tolerancia y madurez, querido Jaime la vida siempre te pasa las facturas, y su tiempo no antes ni después, si hay algo que debes entender es que darles cosas materiales a los hijos es una obligación no una demostración de amor. Una demostración de amor y respeto a tus hijas mayores era estar cuando ellas eran niñas cuando te necesitaban. El amor es dar y dar querido Jaime no al revés, recibir, recibir.

      Responder

comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *