Unas semanas después de que comenzara la pandemia, el dueño del canal de televisión le comunicó al periodista estelar de esa televisora, Barclays, que su salario sería rebajado un treinta por ciento.

Humillado, Barclays alegó que su programa periodístico era el más visto y el mejor vendido del canal, montó en escena un escándalo de divo zaherido en su orgullo y amenazó con renunciar. El dueño del canal le rebajó el salario no treinta, sino veinte por ciento.

No aprecian lo que valgo, pensó Barclays, relamiéndose las heridas. Me menosprecian. Me desprecian.

A pesar de la pandemia, del riesgo a contagiarse del virus, Barclays continuó asistiendo todas las noches a la televisora, para presentar su programa periodístico en vivo. Dejó de hacer entrevistas. Dejó de recibir público en el estudio. Su programa se convirtió en una suerte de noticiero político, salpimentado por las opiniones atrabiliarias del anfitrión. Ese cambio en el contenido periodístico, dictado por las circunstancias, provocó un aumento significativo en los índices de audiencia.

A pesar de que más personas veían ahora el programa de Barclays, los principales clientes publicitarios del canal se retiraron, severamente afectados por la pandemia. Ocurrió entonces algo inédito en la historia del canal y del programa de Barclays, que llevaba catorce años en antena: el público creció y se multiplicó, batiendo récords históricos, y, al mismo tiempo, las ventas publicitarias se desplomaron como nunca, casi un ochenta por ciento. Clientes tan importantes como concesionarios de autos, cruceros turísticos, hoteles para toda la familia, restaurantes mesocráticos, abogados para reclamos por accidentes y clínicas para personas mayores se retiraron, en pocas semanas, de las pautas publicitarias del canal. Lógicamente, como esas empresas dejaron de vender por la pandemia, tuvieron que suprimir de un plumazo sus gastos publicitarios.

En ese contexto de crisis en las finanzas del canal, uno de los presentadores más famosos se negó a seguir emitiendo su programa desde los estudios de la televisora, temeroso de infectarse del virus. Dijo que quería hacer el programa desde su casa. Fue despedido sin miramientos.

Asustado, Barclays pensó: Mis metas son, o deberían ser, salvar el programa y llegar vivo a la vacuna.

Como el dueño del canal estaba fuertemente endeudado y tenía que seguir pagándoles a los bancos a pesar de la pandemia, puesto que si dejaba de hacerlo corría el riesgo de que los acreedores se hicieran con el control del canal, le escribió un correo electrónico a Barclays, diciéndole:

-Estamos en una situación desesperada. No entra dinero fresco al canal. No hay recursos para pagar las deudas. No podemos seguir así.

Nada de esto sorprendió a Barclays. El dueño prosiguió:

-Necesito que entrevistes a Amado Perpetuo dos veces por semana. Ofrece mucho dinero. Pero no quiere que su publicidad salga en las pausas comerciales. Quiere que tú lo entrevistes en tu programa.

Barclays se quedó helado. El dueño concluyó:

-Por favor ayúdame. La oferta de Amado Perpetuo es por seis meses. Pagaría ciento cincuenta mil dólares por mes al canal. Con esa plata, pasamos la tormenta. Hazlo por mí. Te lo pido como un favor personal.

¿Quién era el bendito Amado Perpetuo, que ofrecía casi un millón dólares contantes y sonantes al canal? ¿Cómo así era tan rico? ¿Por qué estaba obstinado en salir en el programa de Barclays y no en las pausas comerciales regulares?

Nacido en Puerto Rico, Amado Perpetuo era un predicador religioso. Brillante, elocuente, persuasivo, de apenas treinta y cinco años, había fundado una iglesia cristiana unipersonal: el Ejército de los Legionarios de Cristo del Alma Mía. Gracias a su caudalosa oratoria y su carisma penetrante, Amado Perpetuo había tenido éxito en Puerto Rico y República Dominicana, amasado una vasta fortuna y expandido sus operaciones a los Estados Unidos. Vestía trajes carísimos, manejaba autos de alta gama, no salía de su mansión sin dos fornidos guardaespaldas. Amado Perpetuo lucía siempre tan atildado y olía a fragancias tan refinadas, perfumes de quinientos dólares el frasco, que parecía un señorito diseñador de una casa de modas, o un banquero de inversión. Pero, en realidad, era un pastor religioso, un predicador incansable, un salvador de almas extraviadas, de ovejas descarriadas.

Barclays conocía a Amado Perpetuo: lo había visto en los pasillos del canal, cuando Perpetuo acudía a grabar sus mensajes publicitarios. Se habían saludado cordialmente. Pero nunca lo había entrevistado. De hecho, Barclays no entrevistaba a clientes publicitarios. Por eso se encontró sorprendido y perplejo ante la propuesta del dueño del canal. Por eso le respondió:

-Te pido mil disculpas, pero no puedo hacerlo. No puedo entrevistar a Amado Perpetuo. No puedo recomendar sus charlas religiosas.

El negocio de Amado Perpetuo era tan simple como eficaz: una vez cada quince días, convocaba a su feligresía a un retiro espiritual que duraría sábado y domingo, en un hotel de la ciudad que elegía: podía ser Miami u Orlando, Nueva York o Los Ángeles, San Juan o San Francisco. El retiro costaba doscientos dólares por persona y duraba cuatro horas cada día. Un buen evento congregaba por lo menos a mil personas, ahora todas con mascarillas y distanciadas. Amado Perpetuo recibía doscientos mil dólares netos en apenas un fin de semana. Luego pagaba el costo de alquiler del salón en el hotel, unos diez o quince mil dólares, y se quedaba con el resto del dinero. Un mes promedio, con dos charlas por mes, Amado Perpetuo podía ganar fácilmente trescientos cincuenta mil dólares. ¿Qué obtenían a cambio sus feligreses? Palabras afiebradas para purificar y salvar sus almas mancilladas; discursos hipnóticos para encontrarle un sentido a la vida; guías, consejos y recomendaciones para salir de las tinieblas y hallar el camino de la luz y la felicidad. Por doscientos dólares un fin de semana, Amado Perpetuo prometía sacarte de la depresión, de la miseria moral, de una vida desnortada y vacía, para llevarte a las cumbres más elevadas de la felicidad. Era un curandero y un chamán, un guía y un pastor, un terapeuta y un sanador: Amado Perpetuo te quitaba doscientos dólares, es verdad, pero, si tal era el precio de la felicidad, ¿no valía la pena pagarlo?

A sabiendas de que se jugaba su empleo, su salario, su programa exitoso de catorce años en antena, Barclays le escribió a su jefe, el dueño del canal de televisión:

-Lo siento, pero no puedo entrevistar a Amado Perpetuo. No creo en sus charlas. No creo en su iglesia. Creo que es un embustero, un impostor que abusa de la ignorancia y la buena fe de la gente. No puedo prestarme a esa estafa.

¿Sabía Barclays con certeza que las charlas afiebradas de Amado Perpetuo eran una estafa? No. No había acudido a ellas ni pensaba hacerlo. Pero su intuición le decía que aquella iglesia unipersonal era un negocio diseñado y montado para esquilmar sin escrúpulos a las almas más pías y confundidas. Por eso le escribió al dueño:

-Tú sabes que soy agnóstico. No creo en ninguna iglesia, y menos en la iglesia de Amado Perpetuo. No puedes pedirme lo que me pides: que lo entreviste, que le haga propaganda, que le aconseje a mi público que asista a sus charlas.

Unas horas después, el dueño del canal volvió por sus fueros, en otro correo electrónico a Barclays:

-Yo también soy agnóstico. ¿Y qué? No te pido que vayas a la charla religiosa. No te pido que seas su amigo. Solo te pido que lo entrevistes. Una entrevista corta, de ocho minutos, no más. Lo tratas con cariño, lo ayudas a vender su próxima charla, eso es todo. ¿Entiendes que es el cliente más importante del canal? ¿Entiendes que necesitamos ansiosamente ese dinero? Sin ese dinero, no podemos pagarles a los bancos. No podemos dejar ir a Amado Perpetuo. Se irá a otro canal. Te estoy pidiendo como un favor personal que lo entrevistes dos veces por semana. No me falles. Sé que cuento contigo.

Barclays se enfadó y respondió:

-¿Por qué Amado Perpetuo se obsesiona con salir en mi programa? ¿Por qué no se contenta con difundir sus avisos en las pausas publicitarias normales del canal? Es obvio: porque quiere usar mi credibilidad y mi prestigio para meter más gente en su iglesia. No nos engañemos, por favor: como Amado Perpetuo sabe que tengo un público muy numeroso, un público que ha crecido ahora con la pandemia, y como sabe que ese público confía en mí y me quiere, pretende que yo le pida a mi público que vaya a su iglesia. No es ningún tonto: sabe que, si yo recomiendo las charlas religiosas de Amado Perpetuo, mucha gente irá porque confía en mí, porque me cree a ciegas. No puedo prostituirme de esa manera. No puedo usar mi credibilidad para recomendar algo que, sospecho, es un embuste.

Tozudo y, al mismo tiempo, desesperado por recibir la inyección de dinero fresco que le prometía Amado Perpetuo, el dueño del canal le propuso a un Barclays no menos testarudo que él:

-Si entrevistas a Amado Perpetuo dos veces por semana, te duplicaré el sueldo.

Barclays respondió enseguida:

-Ya me lo bajaste veinte por ciento.

El dueño insistió:

-Te lo subiré veinte por ciento al nivel anterior a la pandemia. Y luego te lo duplicaré.

Barclays se quedó pensativo, dudando. Lo habló con su esposa. Hicieron números. Era mucho dinero. Pero ella le dijo:

-No lo hagas. No te vendas. Amado Perpetuo va a ensuciar tu programa. No vas a dormir tranquilo.

Barclays se armó de valor y le escribió al dueño:

-Gracias por tu oferta tan generosa. Comprenderás que ganar el doble, y en estos tiempos, me hace dudar. Pero mi credibilidad, mi prestigio y mi integridad moral no tienen precio. No puedo aceptar la oferta. No puedo entrevistar a Amado Perpetuo. Mil disculpas.

El dueño se enfureció y amenazó:

-Tu contrato vence a fin de año. Si no me ayudas ahora con Amado Perpetuo, no sé si podré ayudarte a fin de año en renovar tu contrato.

Indignado, Barclays replicó:

-No voy a entrevistar a Amado Perpetuo, aunque me despidas a fin de año.

El dueño del canal dejó de escribirle a Barclays.

Barclays se preguntó: ¿de veras tengo una credibilidad, un prestigio, una integridad moral que no tienen precio, o estoy delirando, fabulando?

Barclays se dijo: si fuera un hombre práctico, pragmático, entrevistaría cínicamente a Amado Perpetuo y ganaría el doble. Si seré tonto. Quiero hacerme el virtuoso, cuando no lo soy, y pongo en riesgo la continuidad del programa. Si seré suicida.

La esposa de Barclays le dijo:

-Tengo miedo de que Amado Perpetuo te espere a la salida del canal. Tengo miedo de que sus guardaespaldas te den una paliza y te dejen medio muerto. Ten cuidado por favor.

Cuando Barclays sale ahora del canal, tarde en la noche, camina con cuidado y cree ver las sombras de Amado Perpetuo y sus custodios, esperándolo para tenderle una emboscada y dejarlo muerto o malherido.

Si me despiden a fin de año, voy a sentirme el hombre más tonto del mundo, piensa.

26 pensamientos acerca de “El bendito Amado Perpetuo

  1. Gerson Bastidas Miranda

    Jaime, pienso que el sr Barclays se a ganado a pulso su merecidisima gran fama de periodista y escritor y es por eso que los oportunistas se aprovechan de ese éxito para sus propios intereses , estoy muy de acuerdo con Barclays puesto que lo que El sabe debe hacerlo valer y veo excelente ese pensamiento y filosofía que dijo» mi credibilidad, prestigio e integridad moral no tienen precio, saludos desde Colombia.

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  2. Sergio F

    Hola ,Jaime
    Me encanta tus historias ,
    Quizás pudiste o el personaje pudo haber aceptado
    Y ese dinero de diferencia lo pudiste haber donado a algún albergue o algún tipo ver ayuda humanitaria .
    Es una idea claro ,
    Como fuese también me parece válidas tus razones de no aceptar.

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  3. Manuel

    Jaime, yo soy peruano como tú, vivo en los Estados Unidos como tú y como coincidencia también vine el año 1990. Conozco el chamullo floreado que derramas y también conozco la opinión de muchos peruanos sobre ti, una de ellas es la de ser comodín porque te arrimaste a Keiko cuando te convino. He visto alguno de tus programas en vivo a las 8:55 pm y me formé rápidamente una opinión de tu posición, para comprobar mi percepción la comenté con amigos y conocidos quiénes después de ver tu programa el 98 % compartió mi impresión. Mi impresión es que de manera asolapada eres parTidario de Trump, lo cual no tiene nada de malo, lo único que no cuadra es que repites que eres independiente. Sería bueno que una vez más salgas del closet y digas que eres orgullosamente partidario de Trump, ni siquiera te digo que menciones que eres republicano.

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  4. Emma

    Sintonizo tu programa todos los días y leo tus columnas. Disfruto tus comentarios y lo extenso y fluido de tu léxico, que manejas con maestría. ¡Felicitaciones! ¡No te retires nunca!

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  5. Jota

    Estimado Jaime, te sigo desde el año 2006 desde aquella campaña en la que finalmente ganaría Humala, y tú decías que querías postular a la presidencia para que Alan García te ponga la banda, viendo los candidatos que se presentarían en 2021 (Forsyth, Urresti, Mendoza, Guzmán, Del Solar entre otros) creo que tú serías un mejor candidato, recuerdo que me parecía muy interesante tu propuesta para fortalecer la educación y la policía usando dinero de las fuerzas armadas dado que no era muy eficiente gastar en un ejército si no hay una guerra a la vista. Muchos saludos y éxitos en tu programa.

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  6. Hernán

    Querido Jaime, por un momento creí que el Amado perpetuo se refería a un Famoso Amado que liberaron con sentencia firme y ahora es columnista en un programa. Te vemos siempre en la repetidora Net.tv desde Argentina. No dejes de ser el que sos por más que las sombras se apoderen del miedo; la verdad por más que tarde siempre sale a la luz como el sol. Abrazos desde la triste Argentina.

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  7. Sonia

    Querido Jaime cuídate mucho de tus enemigos porque sospecho debes tener muchos.
    Tus realidades fabuladas y la amenaza constante de que te boten del canal me inquietan mucho porq te quiero y ya eres como parte de mi familia.
    Te vemos todas las noches y el fin de semana en este terrible aislamiento se hace eterno sin tener tu programa.
    Por lo menos déjanos algo en el francotirador para el fin de semana. Cuídate mucho por favor…….Venezuela en eterna crisis.

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  8. martin

    Ficción con algo de verdad, verdad con algo de ficción ? pero igual nos tomamos el tiempo de leer al eterno bayli, estar varado en la ciudad de la furia me ha impedido leer lo último de vos, ahora apelo a la tortura de leerte por estos medios.
    pd: no hay nada como sostener un libro en mano y el placer de pasar página por página.
    pd:

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  9. Nerza villegas

    Hola Jaime B. Me encantaban tus programas y tus entrevistas, antes de la pandémia, ahora sigues firme y te admiro por esto, Contándonos casi siempre malas noticias ! Supongo que es lo que mas que hay! Mi reto para ti es que nos cuentes noticias buenas también! Ahora te leo y me parece escucharte, me gusta si! Nos sé si la historia es verdadera o no! Pero se vive y visualiza tal cual quieres, espero que no te encuentres en esa encrucijada, pero estoy segura que no necesitas de nadie! Tu talento y tú humor son insuperables ! Un saludo

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  10. Teresa

    Querido Jaime es cierto lo que dice un lector arriba entrevistabas a un perfecto embustero Alejandro Cardona, ese hombre se aprovecha de la ansías de la gente de querer ver invertido su dinero. Cobra $90 dólares por una charla estupida que solo lo beneficia a este tipo. Espero no caigas más en eso, muchos solo quieren aprovechar tu inmensa audiencia que tienes , y ahí me cuento yo.

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  11. Alejandro

    Estimado Jaime
    Al parecer soy de los pocos que ve tu programa.
    Tu virtud ya fue mancillada hace tiempo, puesto que regularmente entrevistabas a uno de tus avisadores, algo que aseguras en tu relato no haber hecho. El Sr de los cursos de inversión en acciones, cuyo nombre no retengo, el que hacia sus cursos o seminarios de la misma forma que este pomposo predicador.
    Te recomiendo hablar personalmente con el predicador y decirle que tu credibilidad algo mancillada vale $$$ adicionales a lo que le pagará al canal, seguramente el dandi aceptara. Si aso lo hace por su puesto aceptas la oferta del canal de doblarte el sueldo.

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  12. Adriana

    Aquí en argentina esos que venden espejitos de colores se llaman políticos . Mienten, confunden, ganan fortunas
    Si te despiden vente oara aquí, y nos ayudas a desenmascararlos

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  13. pedro omar gonzalez sr.

    Como todo un vicioso , sigo leyendo su columna aunque ya el tratamiento para el veneno diario que trasmite esta funcionando y no lo veo. No habra despidos , el flaco y desagradable servicio que diariamente hace a favor de un izquierdismo asesino y violento lo hace culpable y los que usted saben que estan esperandolos son los mismos que usted defiende . Sigo esperando que algun dia ponga su pluma a favor de la individualidad y la libertad de los seres humanos.

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